Agencia Thompson y Cía.

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 1907 · Autores: Jules Verne

La agencia Thompson y Cía. es una novela del escritor francés Jules Verne (1828-1905) publicada póstumamente en capítulos en "Le Journal", entre el 17 de octubre y el 25 de diciembre de 1907. Estudios recientes han demostrado que fue ampliamente modificada por Michel Verne, hijo de Jules Verne, siendo la obra más alterada por él.

[...] «Por primera vez desde la partida de Londres pudieron los pasajeros experimentar una franca sensación de exotismo. Edificada a la salida del barranco de Guiniguada, en una sucesión de terrenos muy desiguales, la ciudad ofrece un aspecto totalmente oriental. Sus calles estrechas, sus casas blancas y de techos planos, justifican hasta cierto punto el epíteto de Kasbah con el que Roger de Sorgues creyó deber gratificarla.

Hacia el mediodía el Seamew anclaba por fin en el puerto de La Luz, distante unos tres kilómetros de la ciudad. [...]

El río Guiniguada divide Las Palmas en dos partes desiguales: la ciudad alta, habitada solamente por la nobleza y los funcionarios, y la ciudad baja, más especialmente comercial, que va a morir en el promontorio del Oeste, en cuya extremidad se alza la fortaleza del Castillo del Rey. [...]

Las Palmas es una ciudad bien construida, con calles estrechas y sombrías, pero en la cual la naturaleza del terreno convierte el paseo en una perpetua subida, a la que sigue un perpetuo descenso. Fuera de la catedral, de estilo renacimiento español, posee pocos monumentos interesantes. En cuanto al aspecto morisco de la ciudad, vista desde el mar, suscita esperanzas engañosas, pues mirada de cerca el encanto se desvanece. Nada menos morisco que las calles, las casas, los habitantes, ofreciendo estos últimos a la admiración pública elegancias exclusivamente europeas, hasta francesas.

A esto se limitaban sus impresiones de viaje. ¿Y cómo hubiera podido ser de otro modo? ¿Habían vivido ellos la vida de aquel pueblo para poder apreciar su cortesía y su finura, corregidas por una vivacidad natural, que es causa con demasiada frecuencia de que los cuchillos salgan de sus vainas? ¿Habían penetrado en aquellas moradas de fachadas correctas, pero que no contenían más que habitaciones pequeñas y destartaladas, estando reservado todo el espacio al salón de recibir, en cuyas dimensiones se cifra el orgullo de los canarios? ¿Podían conocer el alma de aquel pueblo, en la que se mezcla la fiereza y altivez del antiguo hidalgo con la orgullosa sencillez del guanche, otro de sus abuelos, desdeñado este último?

Esta es la consecuencia de los viajes rápidos. El hombre, en demasía complicado, no cae bajo su dominio. Solamente la naturaleza se deja penetrar con una mirada.» [...]

28.100623, -15.417605