Batería o Reducto "viejo" de San Felipe
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1703
Se conoce esta batería con el nombre de “vieja” al haberse construido otra más moderna a mediados del XVIII con el mismo nombre en un lugar diferente (sobre la muralla, muy cerca de la Puerta de Triana).
La que ahora comentamos, la más antigua, parece que existió desde poco después del ataque holandés de 1599. Estaba situada no muy lejos de por donde desembarcaron los invasores, en la loma de Guanarteme, en altura sobre la torre de Santa Catalina, en una zona arenosa y azotada por el viento. Parece ser que poco tiempo después de su construcción fue abandonada.
Pero el punto donde había existido era muy importante para la defensa y en 1702, en plena guerra de Sucesión española, se vuelve a retomar el lugar como punto estratégico. Por ello, el comandante general Miguel González de Otanzo, ante las amenazas exteriores, decidió la construcción de una nueva batería sobre los restos de la anterior.
Al año siguiente, bajo la dirección del alférez mayor de la isla, Pedro Agustín del Castillo, comienza a construirse el reducto, descubriéndose durante las obras de excavación una serie de tumbas aborígenes que fueron estudiadas por el propio Del Castillo, persona muy interesada por el pasado prehispánico de la Isla.
La batería antigua de San Felipe se trataba de una estructura con frente amurallado, baluartes y gola abierta por donde se accedía al almacén; en el otro extremo se erigía una esbelta garita de guardia.
Sabemos que en 1737 el reducto estaba artillado por nada menos que 12 cañones, aunque a finales del siglo XVIII toda la estructura se encontraba en un estado deplorable.
Nada queda hoy de esta infraestructura militar. Se supone que la expansión urbana de la ciudad, a finales del XIX y principios del XX por el arenal donde una vez estuvo, no dejó vestigio alguno del viejo reducto.
28.138736, -15.431891