Casa de los Tres Picos

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura civil

La Casa de los Picos es el trofeo de una asociación de vecinos sobre el Ayuntamiento. Su propiedad, hoy cedida a la asociación Guiniguada, fue objeto, durante varios años, de las reivindicaciones y luchas airadas de los sanroqueños que veían en el inmueble el centro donde reunir sus inquietudes intelectuales y sociales. En 1990 comenzarían los trabajos de rehabilitación y mejora de la Casa con la clara intención de hacer de ella un centro cultural. Aquellas obras no pudieron por menos que convertirse también en una especie de exorcismo de los miedos de sus vecinos más inmediatos. No en vano, el edificio reúne buena parte de la historia oculta de la ciudad histórica.

Leyendas de brujería, sahumerios, prostitución, encantamientos, masonería y homosexualidad rodean la Casa de los Picos de una aureola de misterio y fantasías alimentadas, sin duda, por su situación prepotente sobre la cota máxima del risco de San Roque.

Aunque hay discrepancias a la hora de establecer la fecha de la construcción exacta de la edificación -una de las más originales y características de la arquitectura doméstica de la ciudad- la teoría más aceptada es la que señala a Luis de Rocafort como el primer dueño e impulsor de la casa. Para otros el edificio fue levantado un siglo antes según el proyecto del canónigo Roa. De Rocafort e Illas, también canónigo y aficionado a la música, llegó a Las Palmas a mediados del XIX para hacerse cargo del órgano de la Catedral. Con clases particulares a los herederos de la alta burguesía de Vegueta, y como vendedor de pianos, consiguió los fondos necesarios para que en 1850 comenzara la realización de la primera fase del edificio.

'Capricho de fantasía' es el nombre que el maestre mayor, Claudio de la Torre, dio a una casa terrera en la que destaca, por su originalidad, la fachada. Esta sirve de sostén al resto de la edificación y marca la estructura en forma de "T" que también se aprecia en el interior.

Según los arquitectos del proyecto de rehabilitación de la 'Casa Rosa', como también se la conoce, es su funcionalidad lo que marca la diferencia. Los cinco picos de la fachada, además de traer a la memoria la forma del órgano de la Catedral, tienen la utilidad de reforzar la pared principal. Son esos mismos picos los que le confirieron, a ojos del vulgo, un aspecto demoníaco, centro seguro de pecado y perversión.

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