Casa de Manolo Millares y Elvireta Escobio

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1953

En una casa de la calle Galileo, cercana a la playa de Las Canteras, vivieron en su época de recién casados los artistas Elvireta Escobio (Las Palmas de Gran Canaria, 1932) y Manolo Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1926- Madrid, 1972). 
Esta vivienda cercana al mar se convirtió, entre 1953 y 1955, en un animado centro de reuniones en las que se daban cita amigos ligados al mundo del arte que defendían innovadores conceptos estéticos. Por allí pasaron: el escultor Martín Chirino, recién terminados sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y que comenzaba a realizar sus esculturas abstractas de formas viscerales; el pintor y reconocido poeta Manuel Padorno, que ya por aquel entonces se afianzaba en el campo de la lírica con su voz propia tan ligada a la corriente surrealista; el pintor José María Benítez, que más tarde marcharía a Venezuela; el escultor Tony Gallardo; y el pintor, ilustrador y fotógrafo Alejandro Reino, que por aquel entonces estaba colaborando en la puesta en marcha de la emisora Radio Atlántico, en la que se dedicaría a emitir jazz y música de vanguardia. De estas reuniones llenas de inquietudes intelectuales brotaron sugerencias para exposiciones, lecturas poéticas e incluso la edición de alguna modesta publicación. Tal fue el caso de la revista, casi artesanal, Astil, en la que se manifestaban abiertamente contra lo que consideraban “clasicismo caduco”. 
Pero para todos ellos era fundamental salir de las Islas y ampliar sus campos de acción en el mundo del arte. A comienzos de los años cincuenta, Millares tenía cierto prestigio de artista vanguardista en el Archipiélago y había expuesto ya en algunas galerías foráneas. Fue en septiembre de 1955, con las 13.000 pesetas obtenidas por la venta de los muebles de su casa, cuando el matrimonio Millares junto a Chirino, Padorno y Reino, se embarcaron en el Puerto de La Luz en el buque Alcántara con destino a la Península en búsqueda de nuevos y amplios horizontes.
Los Millares se instalaron en Madrid y pronto Manolo llegó a ser considerado uno de los talentos más prometedores del informalismo español. En 1957 el artista canario fundó, junto a los más relevantes creadores del arte moderno en la España de entonces (Rafael Canogar, Luis Feito, Juana Francés, Manuel Rivera, Antonio Suárez, Antonio Saura, Pablo Serrano…), el grupo El Paso, de enorme relevancia en la configuración y definición de la vanguardia artística española del momento. Durante los años sesenta y hasta su muerte, acaecida en 1972, Manolo Millares, con sus arpilleras y su conjunto de obras abstractas, logró la máxima consideración en la esfera internacional del mundo del arte.
En los retornos esporádicos del matrimonio Millares a Las Palmas, la playa de las Canteras fue un inevitable lugar de referencia, siempre ligado a la vida del artista: desde su nacimiento, niñez, juventud y tiempo de recién casado, hasta sus últimos momentos, cuando en el verano de 1971, un año antes de su muerte, sufrió un fuerte desvanecimiento mientras caminaba por el paseo de la playa con su hija pequeña en brazos. Fue el primer síntoma evidente de la grave enfermedad que terminaría con su vida.

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