Circo Cuyás

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Autores: Miguel Martín-Fernández de la Torre

Entre las ofertas de ocio masculinas de la ciudad encontrábamos dos deportes que levantaban pasiones: las riñas de gallos y el boxeo, y el Circo Cuyás, hoy teatro, fue durante décadas un máximo exponente para sus aficionados y forofos.

En 1932 se construye e inaugura en la calle Viera y Clavijo la que fue clasificada como la mejor gallera de España, denominada “Circo Gallera Cuyás”, diseñada por Miguel Martín-Fernández de la Torre, hermano del pintor Néstor, y con capacidad para 1.500 personas. El estudioso Pérez Corrales calificó, como muchos otros, la gallera del Circo Cuyás como “el mejor escenario gallístico que ha habido nunca”.

De esa época nos habló don José Plácido Suárez, quien al preguntarle si frecuentó las riñas de gallos en el Cuyás responde: "Sí, claro. Yo dejé los gallos, porque le he dado a todo, cuando me casé. Una vez que me fui a Telde lo dejé. Yo iba con un grupo de gente de allí, gente mayor para la edad que yo tenía. Con ellos iba y apostábamos: '¡20 al colorao!'. Era al mediodía, los domingos. Y el boxeo los sábados por la noche".

Al igual que en otros espectáculos deportivos, y como señala Francisco González Díaz en Cultura y Turismo, es un hecho compartido el creer que “Las riñas de gallos perderían la mayor parte de su interés si se dejara de llevar apuestas”, siendo las apuestas una parte fundamental de este deporte. Tal y como lo recordó el Sr. Plácido, una vez finalizada la pelea, el perdedor se levantaba y se dirigía hacia el vencedor para saldar el pago de la apuesta.

En 1966, ante la consternación e impotencia de muchos ciudadanos, se derribó la gallera del Circo Cuyás en nombre del progreso.

Las riñas de gallos llegaron a Gran Canaria hace más de 500 años. Las peleas o riñas de gallos fueron clasificadas a principios del siglo XX por Francisco González Díaz como “nuestro espectáculo regional por excelencia, el que comparte con las luchas la predilección de este público”. Su instauración en las islas data de después de la conquista como espectáculo deportivo importado por los castellanos. El autor Pedro Cárdenes Rodríguez menciona en su obra, Peleas de Gallos, que “en el año 1856 o antes, la casa de gallos estaba situada en el número 5 de la calle donde hoy se encuentra la Casa de Colón”; mientras que las peleas “se celebraban en un local del Callejón de San Francisco”. Con anterioridad a estas fechas también existían riñas, pero no se caracterizaban por ser un espectáculo público. Las riñas se celebraban en los patios (o incluso en el interior de las casas) de las familias pudientes y para un número de espectadores limitado.

Desaparecida la gallera del callejón de San Francisco se construyó una en el número 15 de la calle Santa Bárbara, también en Vegueta. El recinto se utilizó hasta 1899, fecha de inauguración de la gallera del Circo Cuyás. Hasta 1906 las riñas se celebraron en la gallera del circo, que ofrecía “la comodidad adecuada para presenciar el espectáculo”, llenándose las gradas cada domingo a mediodía. En 1907, tras un año sin gallera en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, se finalizó la construcción de una nueva gallera de madera con capacidad para mil personas construida sobre un talud (que permitiera ver las riñas desde cualquier asiento) en la calle de Bravo Murillo, en el actual emplazamiento del Palacio del Cabildo Insular.

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