El Tranvía 'La Pepa'
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1890
El primero de octubre de 1890 comenzó a prestar servicio el tranvía de Las Palmas al Puerto de la Luz. Con una longitud de seis kilómetros, y vía métrica, la línea comunicaba el casco antiguo de la ciudad de Las Palmas con las nuevas instalaciones portuarias, siguiendo el trazado de una carretera de firme de tierra.
En 1893 se autorizó la ejecución de una prolongación del tranvía dentro de los muelles del Puerto de la Luz, que en esa época era una importante base de suministro de carbón a los buques de vapor. El rápido crecimiento del tráfico marítimo del Puerto de la Luz fue asombroso. En 1910 se contabilizaron más de cuatro mil cuatrocientos vapores entrados. Precisamente, en ese año 1910, la línea del tranvía fue electrificada. El inicial tranvía de vapor había quedado totalmente anticuado en veinte años, debido a la falta de nuevas inversiones. El pueblo estaba cansado de las deficiencias del servicio, y llamaba "cafeteras" a las locomotoras. El carbón que consumían era de baja calidad, y entre el humo y el polvo de la carretera, la suciedad era una constante.
Al desprestigio del tranvía de vapor también contribuyeron los frecuentes atropellos, especialmente de niños. A los pocos días de la inauguración del servicio, los periódicos reseñaron la primera víctima mortal. Pasaron años, y como la serie de accidentes no tenía fin, se obligó temporalmente a que un empleado caminase delante de las locomotoras, en el trayecto de la calle de Triana [...]
El tranvía eléctrico de Las Palmas al Puerto de la Luz funcionó desde el 1910 hasta la Guerra Civil. Fue alabado como un gran progreso; pero al cabo de los años, y también por escasez de inversiones, el servicio fue deteriorándose y cambió de propiedad varias veces. En los años treinta la competencia de los autobuses ("guaguas" en Canarias) era una realidad. Cuando se suspendió el tranvía eléctrico, de propiedad municipal, las guaguas lo sustituyeron. Pero en los duros años de la postguerra, y ante la escasez de combustible líquido, el Ayuntamiento resucitó el tranvía.
'La Pepa' fue el nombre como fue conocido el tren formado por una locomotora de vapor que remolcaba hasta ocho coches del antiguo tranvía eléctrico, a los que se les había eliminado los troles. Desde febrero de 1944 circuló esta composición, abarrotada de viajeros en las horas punta.
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