Fábrica de Tabaco La Flor Isleña
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura industrial · Año: 1926 · Autores: Miguel Martín-Fernández de la Torre
En tiempos, la fábrica de cigarrillos La Flor Isleña debió ser un espacio con poco humo. Es cierto que los años veinte, cuando la construyó Miguel Martín, no existía la prohibición de fumar en el interior de espacios colectivos, y sus trabajadores, es de creer, podrían echarse de vez en vez un pitillo en ella. Pero es impensable que se fumaran toda la producción de la casa. Hoy, en cualquier caso, la actividad principal de La Flor Isleña, renombrada en años posteriores como Cumbre, no es la de envolver tabaco picado con papel del liar, sino la de aparcamiento. Y, en cuanto que tal, genera mucho más humo. No obstante su cambio de uso, las fachadas de las calles Luis Antúnez y Pi y Margall de esta obra de referencia de la arquitectura industrial están intactas. Con ellas, además del letrero en piedra de Cumbre, las deliciosas vidrieras belgas de colores que promocionan La Flor Isleña.
(Extraído del artículo Zona de fumadores, de Mariano de Santa Ana [La Provincia, 19/08/2015])
Menos suerte y consideración ha tenido, bajo su punto de vista [Amara Florido], La Flor Isleña. La que fuese una fábrica de tabacos, instalada por Santiago Gutiérrez Martín en un edificio construido según el diseño de Miguel Martín-Fernández de la Torre en 1926, se ha convertido en un parquin público. "Sólo se mantiene la fachada principal, algo que, a mi modo de ver, es uno de los grandes desastres que se han hecho a nivel patrimonial". De ahí que sea "muy importante" promover y dar a conocer el valor del patrimonio industrial con el que cuenta cada municipio, asegura.
(Extraído del artículo Patrimonio industrial, el gran desconocido [La Provincia, 18/01/2015])
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