Grupo escultórico de los perros de la plaza Santa Ana

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arte · Subcategoría: Escultura · Año: 1895

La Plaza Mayor de la ciudad fue sometida durante la última década del Ochocientos a una reforma que varió de forma considerable su aspecto. La instalación en 1895 de un conjunto de esculturas formado por ocho canes, contribuyó a modificar la imagen de la misma. Con el paso del tiempo, estas figuras han adquirido gran popularidad, hasta el punto de estar consideradas como uno de los símbolos más representativos de nuestra población, pese a que las razones que motivaron su arribada a la isla resultan todavía un tanto confusas.

[...] se ha afirmado que, en realidad, los perros, procedentes de Bélgica, tenían, en principio, un destino muy diferente, en tanto que habían sido encargados para una ciudad africana a la que nunca llegaron, habida cuenta que el barco que los transportaba sufría una importante avería cerca de nuestras costas. La tripulación fue cordialmente atendida durante el extenso tiempo que se vio obligada a permanecer en la ciudad, a la espera de la conveniente reparación. El capitán, agradecido por los favores y careciendo de medios para pagarlos, resolvió donar las estatuas. Ignoramos qué tienen de cierto estos comentarios, que se nos antojan con visos de leyenda, aunque podemos asegurar que resulta erróneo adjudicarles procedencia belga. Ello lo argumentamos basándonos en la inscripción que se repite en cuatro de los pedestales: "Vald'Osne", nombre que se corresponde con el de un taller de fundición que, ubicado en Francia, surtió a distintas ciudades europeas de esculturas.

Otras dos iniciales, A. J., que también se localizan en algunas de las bases nos llevan a pensar en Alfred Jacquemart como autor de las piezas dado que precisamente en ese taller se fundió gran parte de su producción, entre la que se encuentran obras de análogo aspecto al de éstas. Suponemos que en dicho taller se elaboraron también los canes que, de idéntica factura, se conservan frente a la iglesia de Saint George, en Londres.

Las piezas que estudiamos fueron confeccionadas en hierro colado, y el hecho de estar recubiertas con una pátina de pintura verde ha confundido a cuantos las creen broncíneas. Al pie de algunas aparecen aves muertas, haciendo referencia a la condición de animales preparados para la caza. Se disponen en dos posturas diferentes, una mitad sedentes y otra tumbados.

Enraizadas entrañablemente en el sentimiento popular, han servido de inspiración a recreaciones literarias, de las que destaca la de Víctor Doreste, titulada Faycán (memorias de un perro vagabundo), emotiva narración mediante la cual, con prosa llena de lirismo, trasmuta a la vida del perro las vicisitudes cotidianas de la ciudad en los alrededores de la plaza y el barranco de Guiniguada.

28.100698, -15.415182