Intento de invasión portuguesa
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1478
Muy poco tiempo después de que fuera fundado el Real de Las Palmas, los castellanos no sólo tuvieron que acometer una dura lucha hacia el interior en su empeño de conquistar la isla, sino que también se vieron obligados a defender su recién establecido campamento de un intento de invasión exterior por parte de tropas portuguesas. Y es que estamos en 1478, un año antes de la firma del tratado de Alcaçobas, acuerdo por el que definitivamente las islas Canarias y la costa africana cercana a ellas, quedaban bajo la órbita castellana, dejando todas las demás islas atlánticas y la larga costa africana en manos de Portugal.
Anticipándose a este acuerdo, los Reyes Católicos ya habían comenzado la conquista de Gran Canaria y el conquistador encargado de llevar a cabo la misión, Juan Rejón, ya había fundado el Real de Las Palmas a comienzos del verano de 1478. Este hecho provocó una inmediata reacción de la corona portuguesa, arribando a las costas de Gran Canaria muy poco tiempo después una flotilla de barcos con tropas lusas que, tras entablar alianzas con los aborígenes, intentaron dar un golpe de mano destinado a expulsar a Rejón y a los suyos de su asentamiento de Las Palmas y por extensión de toda la isla.
El intento de desembarco portugués se produjo en la costa de La Isleta. La idea era tocar tierra ahí y luego tomar el Real en un ataque conjunto de lusitanos por la costa e indígenas desde el interior.
La operación fue un auténtico desastre. La aproximación a tierra de los portugueses se realizó sin ningún orden debido tanto al mal estado del mar en ese momento, como a la rápida actuación de los castellanos que ya los estaban esperando en la costa. Los invasores se vieron rechazados inmediatamente y obligados a una desorganizada retirada en medio de un fuerte oleaje. La mayor parte de los portugueses quedaron muertos o prisioneros.
Este fue el primer intento de invasión de la isla, con los castellanos ya en ella, por parte de una potencia europea, y el último de Portugal en su intención de apoderase del archipiélago canario. Al año siguiente, tras la firma del tratado de Alcaçobas, ambos reinos peninsulares se repartieron sus áreas de influencia en el Atlántico y las islas Canarias que faltaban por conquistar quedaron definitivamente bajo la corona de Castilla.
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