La gran epidemia del S. XVI
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1523-1531
La gran epidemia que asoló Las Palmas, y por extensión a toda la isla de Gran Canaria, durante la tercera década del siglo XVI no fue la primera ni sería la última que sufriría la ciudad; pero sí fue una de las más graves y desastrosas de toda su historia.
La infección se prolongó entre 1523 y 1531 con intermitencia en su gravedad y, aún sin conocer con exactitud su verdadero alcance desde el punto de vista demográfico, fue, sin duda, el primer gran problema de importancia que sufrió la joven ciudad en su corto medio de siglo de vida.
No está claro el tipo de enfermedad que causó los estragos. Las fuentes la denomina el “azote de landres”. Posiblemente se tratara de la peste bubónica, caracterizada por la tumefacción dolorosa de los ganglios linfáticos, denominados “bubones”. Se transmite entre los animales y los humanos por la picadura de pulgas infectadas, contacto directo con tejidos o inhalación de gotículas respiratorias.
Parece ser que la enfermedad llegó a Las Palmas en un barco con cargamento de esclavos moriscos ya infectados desde su punto de origen. Rápidamente se extendió por la población y luego por el resto de la isla. El Cabildo acordó el 23 de marzo de 1523, ante la gravedad, conceder a los frailes dominicos la ermita de Santa Catalina, en las afueras de la ciudad, para que se alojaran durante la epidemia “habida consideración que su casa está enferma y que son fallecidos ciertos frailes de pestilencia”.
Los remedios de vinagre usado como antiséptico, la incomunicación o confinamiento, las mejoras en las medidas higiénicas, el derribo de la mancebía municipal (uno de los grandes focos de contagio), los rezos y las fundaciones de ermitas (Cristo de la Vera Cruz, San Marcos Evangelista, etc.), no fueron suficientes para que la terrible epidemia campara a sus anchas durante casi una década.
Fue un período de enorme crisis sanitaria, económica y poblacional que la joven ciudad de Las Palmas remontaría en los años intermedios del siglo XVI.
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