Monumento a Ambrosio Hurtado de Mendoza

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arte · Subcategoría: Escultura · Año: 1923 · Autores: Neri

Ambrosio Hurtado de Mendoza (1850-1922) fue alcalde de Las Palmas de Gran Canaria entre 1904 y 1909.

El autor fue un italiano de apellido Neri del que sólo sabemos que poseía un taller en Serravezza di Carrara, donde esculpió la obra en 1923, utilizando el mármol. El rostro de Hurtado de Mendoza aparece inserto en un medallón que ha sido cincelado en un obelisco de tradición egipcia. Como sabemos, este elemento había sido puesto de moda siglos antes por Bernini formando parte de los monumentos conmemorativos, adquiriendo muchas veces ese significado por sí solo, al ser decorado con relieves históricos, banderas y victorias. Al margen del relieve citado, en este monolito la ornamentación queda reducida a una franja decorativa en la que se intercalan motivos vegetales y animales; la cara posterior muestra el escudo de Las Palmas de Gran Canaria.

Delante y a la derecha del obelisco, una figura femenina, situada sobre un rugoso basamento que emula una roca, eleva una de sus manos señalando al protagonista. Vemos en ella una alegoría de la ciudad que, agradecida por los favores recibidos, le ofrece el monumento. Se la representa vestida a usanza de los antiguos griegos, con una larga túnica ceñida a la cintura y un manto plegado, al que deja caer, sobre el brazo que apoya en la cadera. Trabajado aquél con gran profusión de pliegues, constituye la parte del conjunto más dinámica y rica en efectos claroscuristas. Su peinado corresponde igualmente a modelos áticos: pelo ondulado que cubre la frente y recogido en la nuca. El cuerpo se arquea, configurando dos largas curvas que recuerdan la conocida S praxiteliana.

La obra, que se nos antoja más propia de un entorno funerario que de un recinto urbano, se complementa con dos surtidores laterales representados por cabezas de formas mitológicas que vierten las aguas en un par de tazas.

De composición clásica y más afín a los gustos decimonónicos que a los de la fecha en que fue ejecutado, el monumento muestra unas bases que no guardan armonía con el resto de los elementos. Al esculpirlo en distintos bloques, existe notoria división entre aquéllos, dando la impresión de un rompecabezas hecho con grandes piezas; especialmente desafortunada es la de la estatua que, como hemos dicho, simulando una montaña es usada como recurso para que llegue hasta el rostro de Hurtado de Mendoza.

28.10235, -15.415389