Monumento a San Martín
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arte · Subcategoría: Escultura · Año: 1961 · Autores: Luis Perlotti
El origen de este homenaje se vincula a la ciudad bonaerense de Quilmes, de la que es homónima un barrio de Tafira Baja. Precisamente, esta denominación común fue la que indirectamente incitó la ejecución del monumento, atendiéndose una propuesta de José Góez Romero, oriundo del barrio pero residente en la ciudad argentina.
En efecto, corría el año 1957 cuando Góez propone a los vecinos la conveniencia de donar un busto a Las Palmas de Gran Canaria, que representara al general San Martín. Instituciones comerciales, industriales y particulares apoyan la tentativa, de modo que se constituye un comité coordinador cuya presidencia recae en el promotor. Este contacta con el escultor argentino Luis Perlotti, quien ejecuta la obra y la entrega en 1961, año en el que también había realizado, por encargo del Gobierno español, uno de los altos relieves representativo del Paso de los Andes, que ornamenta el conjunto escultórico que en Madrid se levantó al mismo personaje.
Poco más sabemos de la producción de este artífice, nacido en Buenos Aires en 1890. Se le atribuye en su quehacer una precocidad fuera de lo común. Le acreditaron diversos galardones, de los que citamos el premio que en 1929 se le otorga en Sevilla por la elaboración en cerámica de un grupo y el que recibe en el Salón de Otoño de la Plata en 1932. Obras de su catálogo se conservan en los museos de Lima, Potosí y Montevideo.
Escasa repercusión alcanzó la ubicación de este conjunto, prácticamente desconocido por los grancanarios. Gestado como símbolo de confraternidad hispano-argentina, agrupó en abril de 1975 en su torno al cónsul y miembros de la colonia argentina en Gran Canaria y a algunos munícipes, en un acto organizado para afirmar los derechos de la nación sudamericana sobre las islas Malvinas.
Preside la extensa plaza que figura adosada a la iglesia del barrio de Quilmes, donde podemos encontrar diversas calles rotuladas con nombres de localidades de ese país. Un alto basamento cuadrado, recubierto con las mismas losetas que forman el pavimento del recinto, da paso a un pedestal de cantería configurado por tres escaleras y un paralelepípedo que no ofrece inscripción alguna.
El nombre del libertador consta grabado en la parte inferior del pecho de la efigie, justo hasta donde figura representado, mientras que la firma del autor y la fecha de ejecución son apreciadas en el lateral izquierdo de la misma. El retrato, broncíneo y de tratamiento realista, muestra detalladamente los galones y adornos que enmarcan la abertura de su vestimenta castrense. Su rostro, erguido, refleja seguridad, destacando la viveza de los ojos y la esmerada ejecución del cabello.
28.070701, -15.450241