Monumento a Tomás Morales

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arte · Subcategoría: Escultura · Año: 1925 · Autores: Victorio Macho

[...] su autor fue Victorio Macho. Nacido en Palencia en 1887, desde muy joven se trasladó a Santander, donde ingresó de aprendiz en un taller de escultura y, más tarde, becado en 1902 por la Diputación palentina pasa a estudiar en Madrid. Aquí se matriculó tres años después en la Escuela de Bellas Artes. A pesar de su formación académica, jamás se sentirá atraído por el arte rígido y oficial; le interesa mucho más la tradición artística de su tierra natal, sobre todo la estatuaria del Renacimiento, concretamente la de Alonso Berruguete, al que admiró profundamente. Una de sus mejores habilidades fue la talla directa, de ahí que prefiriera la piedra a otros materiales, aunque no los despreciara y los usase en ocasiones. Considerado como un constante viajero, plasmó los tipos representativos de cada zona, relacionándolos con el entorno.
El conjunto dedicado a Morales se compone de un sencillo pedestal en granito de Fuerteventura, diseñado asimismo por el artífice, que lleva inscrito el nombre del poeta y la fecha de 1922. Sobre el mismo se alza la efigie, realizada en bronce. El estilo de ésta es bastante sobrio; el escultor se preocupó más por plasmar acertadamente la fisonomía del vate, al que representa con ancha nariz y pelo muy corto atrás pero poblado sobre la frente, a manera de copete. Elude los motivos accesorios que le pudieran aportar fastuosidad, característica de los conjuntos conmemorativos de principios de siglo, de ahí que ni siquiera esboce vestimenta alguna. Por otra parte, refleja la propia sencillez del homenajeado, al mostrarlo sonriente y con la cabeza ligeramente ladeada hacia la derecha, perdiendo así altivez y resultando, por ello, una figura cercana al espectador.
En esta obra se aprecian algunas de las características del estilo del autor, al cual se enclava en el realismo castellano, que reacciona contra el realismo académico promulgado por Benlliure. Esta tendencia se caracterizó por un interés hacia la verdad y la vida antes que la belleza.
No es de extrañar que el monumento fuese considerado de mal gusto en su época, ya que si se le compara con los pocos que existían en la ciudad, introduce las siguientes novedades: a) pedestal formado por un simple paralelepípedo de granito, que contrasta con la fuente de Cairasco y el muy trabajado de Colón; b) se emplea el bronce en lugar del mármol de Carrara; y c) su formato es mucho más pequeño, arrancando además el busto de su basamento, en el que no figura atributo del personaje.
El escritor Claudio de la Torre es quien había propuesto la idea de solicitar al Ayuntamiento el permiso de colocar el busto en un lugar público, a ser posible en un pequeño jardín con rosales que llevaría el nombre de su obra. Tras su terminación por parte del escultor Victorio Macho, amigo del homenajeado, la obra será emplazada en el Parque San Telmo, próximo a la playa. Posteriormente, en 1955 se traslada al Paseo Tomás Morales, su actual ubicación.

28.112204, -15.424008