Paso de un cometa
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1618
El ingeniero militar italiano Próspero Casola (Reggio Emilia, 1565 – Las Palmas de Gran Canaria, 1647), destinado a las Islas y residente en ellas durante más de cinco décadas, reseñó en sus escritos el paso por el cielo de Las Palmas, el 16 de noviembre de 1618, de lo que él denominó una estrella cometa.
Según su descripción, entre las 3 y 4 de la madrugada de dicho día, hacia el este, apareció en el cielo de la ciudad un vapor blanco con una cola muy larga. El ingeniero señala con gran precisión que el fenómeno astronómico surgió en el horizonte cuando el Sol se encontraba en Capricornio diez y siete grados.
Casola se hizo eco de que la aparición de los cometas en el cielo se interpretaba en aquel siglo XVII como un hecho de mal augurio que presagiaba catástrofes y sucesos terribles. Se suponía que estos astros provenían del planeta Saturno, cuyo vínculo con el titán Cronos (quien devoró a sus hijos) lo conectaba con la cara más cruda del tiempo: la decadencia, el envejecimiento y el fin de los ciclos. Por ello, se le asociaba con desgracias, hambrunas y con el color negro.
Y es que la aparición de al menos tres cometas en los cielos de Europa y Canarias en ese otoño de 1618 (el del 16 de noviembre parece que fue el más espectacular) consternaron a la población. Visibles a simple vista, estos avistamientos coincidieron con el inicio de la Guerra de los 30 Años y muchos vieron la constatación de los malos presagios.
Los cometas de 1618 fueron los primeros en ser observados con telescopio por científicos. Estos astrónomos estudiaron sus trayectorias durante meses. A partir de 1619 las publicaciones de varios autores (Kepler, Grazzi y Galileo) analizaron el suceso, iniciando una controversia científica y filosófica de tales proporciones que influyó para siempre en el pensamiento moderno.
28.102122, -15.410139