Plaza de Hurtado de Mendoza
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados
Al comienzo de una nueva centuria la vieja plazuela, actual Plaza de Hurtado de Mendoza, recobra sus antiguos fueros ciudadanos, aquellas mismas inquietudes que alentaron su trazado en los primeros años del siglo XIX. Aquel amplio espacio, abierto al sur sobre el barranco del Guiniguada, cobró una particular carta de naturaleza, tras la inauguración en las navidades de 1815 del "puente de piedra" o "puente de Verdugo", lo que también le valió el apelativo de "plazuela del puente", obra de sólida construcción en sillería de piedra gris con tres bóvedas, diseñada por el escultor José Luján Pérez, que duraría hasta su sustitución en 1927 por el último puente de hormigón y hierro, demolido al construirse la actual "autopista a Tafira" [...]
La vieja plazuela supo siempre, y sabe hoy, de tertulias de mayores, de juegos infantiles, de regocijos juveniles, de voces propias y foráneas, pues, desde sus primeros momentos como ágora ciudadana, fue desde antaño foro de encuentro para los vecinos y para quienes cada día llegaban del interior de la isla, sin olvidar fiestas y algún que otro acto cívico o desfile militar. Sin embargo, pese a su constante utilización, tuvo que esperar casi medio siglo para ver culminado su embaldosamiento, gracias a una suscripción popular iniciada en 1855. [...]
Esta bicentenaria plazuela, tan trianera como vegueteña, ha disfrutado de diversas denominaciones a lo largo de su historia, unas oficiales y otras populares, unas con mayor fortuna y otras casi desapercibidas. Así, a la de Plaza del Príncipe Alfonso, dada en 1880, siempre le sobrevivió la de Plazuela de la Democracia, que obtuvo durante la primera república española y que ha llegado hasta nuestros días, conviviendo con la oficial de Plaza de Hurtado de Mendoza. D. Ambrosio, el ejemplar alcalde que entre 1904 y 1909 acometió numerosas y eficaces obras de modernización y embellecimiento de la ciudad, entre ellas la de esta misma plaza que encargó al arquitecto Laureano Arroyo, y la popular de Plazuela de las Ranas, por las esculturas verdes de estos batráceos que se situaron, con motivo de aquel primer embellecimiento del entorno en 1908, en una fuente en forma de pera de la que disfrutaban patos, cisnes e incluso algún pelícano, en medio de artísticos y bellos jardines cuajados de laureles, palmeras, acacias y otros arbustos, y que hoy, tras la reciente remodelación, nos las recuerdan otras enormes ranas de factura más moderna. [...]
28.102196, -15.415572