Plaza del Pilar Nuevo
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados
«... caminamos hasta el final de la calle Balcones, en la que hay una antigua y pintoresca fuente de donde los habitantes sacan agua. Había algunas muchachas con unas cañas largas [...], por ellas hacían fluir el reducido caudal hasta sus barriles. Tenían un aire muy pintoresco [...], mientras permanecían apoyadas contra las piedras grises con una elegancia inconsciente...»
Así nos describe esta plaza del Pilar Nuevo, Olivia M. Stone, aventurera dama inglesa que visitara nuestra ciudad en el último tercio del siglo XIX.
Hasta principios del siglo XX pilares como éste, hoy en día recreado, o como el de la plaza de Santo Domingo, que data del siglo XVIII, eran lugar de obligada cita diaria para la recogida del agua y por tanto lugar de encuentro y relación social, sobre todo para las clases menos pudientes.
Diariamente estos pilares de cantería se llenaban de comentarios, historias, chismes, mientras pacientemente se esperaba el turno para recoger el agua. La técnica utilizada era muy ingeniosa ya que el agua en estas fuentes brotaba muy alta. Por ello, se colocaban los recipientes en el soporte de la gran taza inferior de la fuente y, a través de una caña que se apoyaba en uno de los orificios de la pequeña taza superior, el agua fluía hacia el cántaro. Una vez lleno, éste se colocaba para su transporte sobre un rodete de paño que se ponía sobre la cabeza. Cuentan que algunas mozas eran capaces de cargar con dos tallas, una en la cabeza y otra apoyada en la cadera haciendo tan penoso ejercicio de portentoso equilibrio.
Hoy en día, todavía existen generaciones que recuerdan ver pasar por las calles de la ciudad a las lavanderas, que usando la misma técnica transportaban sobre sus cabezas las enormes talegas de ropa sucia, camino de los lavaderos de las acequias del Guiniguada.
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