Puerto de la Luz
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura industrial · Año: 1883
El Puerto de La Luz es un elemento fundamental en el análisis del desarrollo histórico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria; y lo es no sólo desde el punto de vista económico y social sino también urbanístico, ya que desde finales del siglo XIX la ciudad fue creciendo desde sus límites fundacionales hacia ese puerto, centro de atracción y desarrollo.
La bahía de La Luz, al resguardo de la península de La Isleta, era un magnífico fondeadero natural ya utilizado incluso antes de la fundación de Las Palmas. Por aquí desembarcaron los conquistadores, pero tras la fundación de la ciudad al borde del Guiniguada, este espléndido puerto natural quedó localizado lejos del centro urbano. Y aunque nunca dejó de funcionar como ancladero, las autoridades locales y los comerciantes buscaron un lugar más cercano que sirviera como puerto de la ciudad.
Es así como surge el atraque en el llamado charco de los Abades, junto a la caleta de San Telmo, en el extremo norte del barrio de Triana. Durante siglos por esa caleta de condiciones poco favorables, al estar abierta a los vientos dominantes y expuesta a grandes mareas, se efectuó con dificultades el trasiego de mercancías y pasaje. A finales del siglo XVIII, dado el aumento del movimiento portuario y el desarrollo progresivo del comercio insular, se propuso por parte de las autoridades locales llevar a cabo en este lugar un puerto de abrigo. Hubo que esperar a comienzos del XIX para que comenzaran las obras del muelle de San Telmo, construcción que con cierta regularidad el mar arruinaba o la hacía impracticable.
Estaba claro que había que buscar otro lugar de la costa donde realizar una infraestructura en condiciones y ese lugar estaba en la bahía de La Luz, usada durante siglos como fondeadero y que ahora, ya en la segunda mitad del siglo XIX, no parecía tan lejana tras la culminación de la carretera de 2º Orden que conectaba la ciudad con La Isleta.
El proyecto del puerto de Refugio de La Luz fue redactado en 1881 por el ingeniero grancanario Juan León y Castillo y gestionado en Madrid por su hermano Fernando, destacado político en tiempos de la Restauración. Aprobado el 3 de marzo del año siguiente y subastado a favor de una empresa inglesa (Swanston and Company), las obras de construcción del puerto comenzaron el 26 de febrero de 1883. Los trabajos consistieron en la elaboración de un dique exterior (muelle de La Luz) que daba abrigo a la bahía; a la vez se fabricó otro muelle-dique transversal (Santa Catalina) usado para operaciones comerciales. Este puerto primigenio acabó convertido a comienzos del siglo XX en una base fundamental de la navegación internacional al servicio del expansionismo colonial europeo, entonces en pleno auge. Comerciantes e intermediarios, sobre todo británicos, se asentaron en él para el control del carboneo y avituallamiento de víveres y pertrechos que exigía la navegación a vapor, convirtiéndose además en los principales exportadores de los productos locales.
El éxito de esta infraestructura fue tal que durante las primeras décadas del siglo XX se promovieron y redactaron sucesivos proyectos de ampliación. Los ingenieros Ramonell (1916), Rodríguez Roda y Antonio Artiles (1927) propusieron y llevaron a cabo la construcción de un nuevo dique, el Muelle Grande, que partiendo de la punta del Palo en La Isleta se adentraba en el mar 2.800 metros. Además de configurar una enorme dársena, la nueva estructura permitía la formación en su comienzo de una gran explanada dedicada al depósito de mercancías.
En los años siguientes continuaron las obras con relevantes modificaciones y adiciones, entre ellas la finalización en 1935 de un nuevo muelle que arrancaba desde la costa del istmo, a la altura del “castillo” de Santa Catalina, y se adentraba 800 metros en el mar. Debía estar destinado a la carga de frutas, pero a la finalización de la Guerra Civil pasó a ser Base Naval y Arsenal. En 1952 se proyectó un muelle pesquero paralelo al de La Luz que partió desde el castillo homónimo.
A partir de los años sesenta, y más decididamente desde 1971, nuevos proyectos se sucedieron sin interrupción, haciendo realidad primero el enorme dique, comenzado décadas atrás, llamado del Generalísimo (hoy León y Castillo) de 3 kilómetros y medio de largo; y otro aún mayor (4.200 metros) que cierra la dársena exterior, denominado Reina Sofía.
La construcción, evolución y desarrollo del Puerto de la Luz constituye un importantísimo capítulo de la historia de Las Palmas. Aparte de motor económico, esta infraestructura fue causa determinante de la urbanización y crecimiento de una buena parte de la ciudad, con la formación de los barrios de El Puerto, La Isleta, Santa Catalina, Alcaravaneras y, más tarde, Guanarteme.
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