Ruta de novela negra: 09. Biblioteca Pública del Estado
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Rutas · Subcategoría: Ruta de novela negra
Donde esté una ambrosía Tirma, que se quite tanta mariconada, pensó Monroy, quizá para consolarse, cruzando por el paso de peatones hacia el edificio del Instituto Canario de Telecomunicaciones, que bordeó y dejó atrás, continuando por la explanada de adoquines, bancos y parterres con palmeras que llevaba a la Biblioteca Pública del Estado, erguida en lo alto de un promontorio que la elevaba a la altura de un segundo piso. Para llegar a la entrada de la biblioteca había, en ese flanco del edificio, dos accesos. Uno, situado en el lado más cercano a la bulliciosa Bravo Murillo, constaba de cuatro tramos de escaleras, ocultos por un muro. A Monroy no le apetecía meterse en aquella encerrona, donde hubiera sido fácil que el tipo, a estas alturas seguramente ya impaciente, intentase abordarle. Prefirió el otro acceso, la rampa a cielo abierto que, además, se encontraba más cercana al extremo por el que había ingresado en la explanada.
Cuando se encontraba en lo alto de la rampa, pudo ver la gorra gris, ocultándose tras el muro que hacía las veces de barandilla. El hombre seguía tras él, como estaba mandado. A la puerta de la biblioteca, alargó el momento de apagar el teléfono móvil para asegurarse de que él llegaba a la plazoleta superior a tiempo de verle entrar en el edificio. Una vez en el interior, Monroy pasó de largo ante los mostradores, donde los bibliotecarios cumplimentaban préstamos y devoluciones, junto a un empleado de seguridad que leía un ejemplar de Ser Padres. Caminó hacia el fondo, hasta el pasillo existente a la derecha de la biblioteca infantil. Allí, en el corredor (que acababa en un amplio ventanal que daba a la avenida, al mar, y al cielo), estaba la pared ocupada por las taquillas. Eligió una libre, la número 23, y la abrió. De reojo, pudo ver al tipo enorme, que examinaba un tablón de anuncios cercano, situado en tal ángulo que le permitía ver perfectamente lo que Monroy hacía.
28.110336, -15.416476