Ruta modernista: 03. la arquitectura de la calle Triana

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Rutas · Subcategoría: Ruta modernista

Una mayor variedad ornamental hay en las formas orgánicas del eclecticismo modernista de Laureano Arroyo o en las fachadas a lo art nouveau de Fernando Navarro. Aunque estos edificios se localizaron con preferencia en el barrio de Triana y en su calle comercial, no diferenciaban con claridad la función comercial de la residencial. Esta fue la arquitectura más moderna en la primera década del siglo XX y sus formas se disolvieron en las nuevas urbanizaciones como el barrio de Arenales. Sin embargo, Fernando Navarro realizó tres proyectos en esquina con encargos similares: bajo comercial y vivienda en dos o tres plantas (Obispo Codina-Juan de Quesada; Triana-Arena y Buenos Aires-Viera y Clavijo). Los tres proyectos tienen un mismo esquema compositivo con el cuerpo de la esquina articulado en vertical y los dos laterales en horizontal. La esquina queda individualizada por pilastras laterales y se destaca el remate con una cornucopia de líneas ondulantes, mientras que los cuerpos laterales se estructuran en horizontal. El ritmo de huecos y su disposición o la decoración centrada en los mismos y en los antepechos de los balcones o en el remate, potencian esa composición.

Desde este esquemático análisis compositivo no hay diferencias notables con la arquitectura  anterior, aquella del eclecticismo clasicista que el modernismo quiso renovar. Sin embargo, existen diferencias entre una y otra arquitectura. Así, el proyecto de la calle Buenos Aires es un buen ejemplo donde lo art nouveau desplazó a lo ecléctico y no sólo por el repertorio decorativo (floral, de "golpe de látigo", o el tema de la mariposa) sino, sobre todo, porque la decoración escultural del remate introduce la fluidez de curvas y contracurvas y lo ondulado del movimiento.

[...] como en su gran mayoría se localizaron en el barrio de Triana y en su calle de mayor prestigio, la comercial, estos proyectos (1902-1908) habría que verlos a partir de la idea de renovación del ornamento y la mayor libertad en los tipos de huecos. Así, la decoración vegetal o bien la línea ondulada del "golpe de látigo" supuso una mayor adecuación por "simpatía simbólica" con la ciudad comercial que poetizó Tomás Morales (... la ciudad, cual bacante enardecida, al desenfreno comercial se entrega...) en "La calle Triana" en Las rosas de Hércules (1919).

La aplicación de este concepto teórico de "empatía simbólica" a las formas orgánicas de estas fachadas fue un recurso que pretende remarcar, a nivel local, la función comercial de "desenfreno" con los bazares orientales de la calle de Triana. El modernismo arquitectónico en esta ciudad, más allá de la periferia europea, no es sino floreal (pasivamente modernista) y carente de la fundamentación teórica. Esta sintonía del modernismo con la actividad comercial tomó mayor intensidad en algunos proyectos para escaparates que se hicieron entre 1903 y 1910 o en la marquesina del Hotel Quiney.

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