Ruta racionalista II - 14. Edificio Ford
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Rutas · Subcategoría: Ruta racionalista · Año: 1950 · Autores: Miguel Martín-Fernández de la Torre
Destinado desde un principio como sede de la representación de la firma en Gran Canaria, la presencia del edificio es significativa en la forma urbana, acaparando la atención por su carácter representativo, con deseos de mostrarse como volumen exento y a la vez apropiándose del protagonismo de toda la manzana, transmitiéndose sus ecos compositivos casi hasta el otro extremo del frente marítimo.
La fachada principal se organiza a partir de unos grandes huecos acristalados situados en el centro del plano, que se enfatizan mediante un ligero retundimiento a modo de marco extendido en todo el paramento vertical, pautado por balcones horizontales con barandillas tubulares, recogido todo el episodio por una losa saliente superior que enlaza a cada uno de los huecos de planta arrastrándolos hacia una lectura vertical más globalizadora. Todavía queda más significado este conjunto de huecos mediante el levantamiento de una cresta o frontón horizontal, o como una crecida del peto de la azotea, que se resalta mediante la sombra arrojada de la cornisa o moldura interrumpida.
Este elemento frontal constituido por los huecos acristalados parece anunciar una clásica composición que hubiera podido extenderse a lo largo de todo el edificio y sin embargo esta tendencia queda transgredida en la misma fachada por dos maneras muy distintas de tratar las esquinas, quedando una de ellas suavemente redondeada, que arrastra la cadencia horizontal de huecos horizontales que proviene de una de las fachadas laterales, hueco que se asoma a la fachada principal, redondeándose también, incluso obligando a los cristales de la carpintería de ventanas en guillotina a doblarse, para adaptarse totalmente a la redondez de la esquina. Por el otro lado, otro elemento acapara la atención al situarse la escalera muy saliente de modo que los descansillos de la misma configuran una pieza vertical a modo de torre cartel donde aparece en vertical las letras de la marca.
La marquesina rectangular separa la basamenta acristalada del resto del mismo, que se configura más macizo, definiéndose así el acceso a la firma Ford como un gran escaparate hacia la ciudad de los distintos modelos de coches que no pasan así desapercibidos. Esa marquesina, proyectada y construida a la vez que el edificio y dispuesta para suministrar combustible, queda dispuesta a modo de atrio o palio de entrada y se le ha añadido posteriormente otra más pequeña que se incorpora más directamente al flujo circulatorio, pero que perjudica a la imagen del representativo edificio, que además se mantiene en muy buen estado.
28.135693, -15.430113