Sala Cuasquías

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos

Cuasquías era un nombre importante dentro de la historia musical reciente de la capital. Con esa denominación fue bautizado un local que se convertiría en punto de encuentro de buena parte de las nuevas generaciones de músicos de la isla de Gran Canaria y de los que llegaban a ella del exterior, bien como visitantes ocasionales o como inmigrantes en busca de nuevos horizontes o experiencias. El pub había sufrido ya dos ubicaciones y vivía ahora una segunda etapa de esplendor. La primera había tenido lugar en la segunda mitad de la década de los ochenta, cuando se encontraba situado en las inmediaciones del parque de San Telmo, en el centro de la ciudad, y prácticamente constituía la única oferta urbana de ocio nocturno fuera de la zona del puerto, área ésta donde se concentraba el número más importante de bares, pubs y discotecas de todo el archipiélago. La casa que lo albergaba, antigua y muy deteriorada, tenía dos plantas; el pub en sí, que ocupaba el primer piso, había sido con anterioridad un restaurante que, tras ser sometido a una efímera y poco rentable experiencia como bodega, acabó finalmente reconvertido en sala de conciertos. De reducidas dimensiones, su planta era rectangular y alargada, con una enorme barra dispuesta a la derecha, según se entraba. Las mesas eran barriles de madera y el escenario estaba situado a la izquierda, frente a la barra, una pequeña tarima que fue creciendo paulatinamente, adaptándose a las necesidades de los cada vez más complejos grupos que por allí pasaban. [...]

La primera clientela del pub la conformaban profesionales liberales e intelectuales, fundamentalmente, pero, cuando comenzó a extenderse su fama, apareció por allí gente de todo tipo. [...] Decir música, era decir Cuasquías, y así lo entendían también las figuras de primera fila que recalaban en la capital y que se acercaban al pub para tomar unas copas y, en la mayoría de los casos, sumarse a las jam session que solían improvisarse casi cada noche. El jazz era el rey del Cuasquías. Junto a él, la salsa y la música popular ocupaban también puestos de honor. Otros estilos, como el rock, el blues, la canción melódica o el pop, también tenían cabida; pero la herencia acústica de los sufridos y atrevidos negros de Nueva Orleans se llevaba la palma.

[...] La sala cerró sus puertas y durante años no se volvió a saber nada. [...] El nuevo Cuasquías surgió casi por sorpresa en las Navidades de 1994 y se instaló en una amplia casona de la zona de Triana [...] El edificio ofrecía numerosas posibilidades. Desde el exterior se podían observar dos entradas. Una, a la derecha, que conducía a una especie de pequeño bar independiente donde, de vez en cuando, se servían tapas y a cuya altura, en la acera, se había instalado una terraza para aquellos que preferían una copa tranquila al aire libre al bullicio del interior; y otra, que daba al pasillo de entrada, canal principal de acceso a las instalaciones y desde el que también se podía entrar al bar o a la estancia en forma de L situada a la izquierda, donde se encontraban dos troneras, una barra secundaria y los baños. Al frente, el auténtico Cuasquías, un patio central de planta cuadrangular rematado por una enorme y bella cúpula que, sin embargo, dificultaba la acústica [...]

La oferta del nuevo local era básicamente la misma del que cerró años atrás y se había ampliado con la contratación de músicos nacionales de forma esporádica: Luis Pastor, Hilario Camacho, Javier Krahe; además de convertirse en una de las sedes oficiales del Festival Internacional de Jazz. [...]

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