Taller de Luján Pérez
Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Personas
Luján Pérez nació el 7 de mayo de 1756 en Guía y murió en Las Palmas en 1815. De niño causaba gran admiración entre sus conciudadanos porque hacía pequeñas figuritas valiéndose de un simple cuchillo. Sus primeros pasos en el aprendizaje artístico los realizó en la Escuela de Dibujo creada por Jerónimo de Roo. En esta escuela entabló amistad con el arquitecto Diego Nicolás Eduardo, con el que terminó de completar su evolución hacia el clasicismo. Era especialista en tallas de madera, el mejor imaginero y primera gran figura del arte de la Historia de Canarias. No tiene escultura civil, sino religiosa, y casi todas las iglesias presumen de tener alguna de sus obras. Tiene tallas en iglesias de Las Palmas de Gran Canaria (la Catedral es un museo de su obra), La Laguna, Moya, Arucas, Guía, Garachico, etc.
Ha sido llamado “el Salzillo canario” debido a la influencia que este escultor levantino ejerció en sus obras. El profesor Hernández Perera opina que basta observar la imagen de “Nuestra Señora de la Encarnación” de la parroquia de Santiago de Gáldar, o la “Virgen de la Gloria” de la parroquia de La Orotava, para ver la influencia del maestro murciano, si bien su arte es más sobrio, próximo al clasicismo en sus pliegues angulosos y de marcado relieve (Dolorosa de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria) que recuerda a la escuela castellana.
Su taller estaba en la calle Santa Bárbara y era un personaje autodidacta, bohemio, muy interesante. Nunca se casó, aunque tuvo dos hijos que reconoció. Emparentó a través de una hija con la familia Martínez de Escobar.
Como arquitecto participó en la construcción de la Catedral de Santa Ana a la muerte de Diego Nicolás Eduardo en 1798. En el cimborrio hay dieciséis esculturas suyas de madera, pintadas con el color de la piedra, representando los doce apóstoles y los cuatro evangelistas.
El año 2006, con motivo del 250 aniversario desu nacimiento, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria colocó un busto en su honor frente a los jardines del Palacio Episcopal, obra del artista Santiago Vargas.
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