Terrero en el Barranco Guiniguada

Las Palmas de Gran Canaria · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria

Al final de la calle Muro se encuentra un paso de peatones bordeado por cuatro estatuas. Las estatuas representan las estaciones del año y se encontraban en las esquinas, hasta los años setenta, del puente de Verdugo (conocido como de Piedra). El puente permitía el paso de Triana a Vegueta cruzando el barranco Guiniguada, que en 1974 desapareció bajo el asfalto para permitir la construcción de la carretera que lleva al centro de la isla. A la derecha del puente de Piedra, en las arenas del cauce casi siempre seco de este barranco, se encontraba el Terrero. La lucha canaria es uno de los deportes más típicos y arraigados de las Islas Canarias. Se cree que esta era una de las actividades lúdico-deportivas practicadas por los guanches, los pueblos aborígenes que poblaban las islas antes de la llegada de los españoles.

El escritor, poeta y periodista Isaac Viera destaca el carácter popular de este deporte: "Antiguamente se luchaba entre nosotros, casi todos los días; en predios, en caminos, en cualquier sitio en donde se encontrasen dos mozos, quedaban pegados como moluscos. Allí se daban media docena de 'caídas', sin más testigos que Dios, y después de 'amorosar' las costillas, como ellos decían, se apretaban las manos en señal de buenos amigos despidiéndose con frases de extremado cariño".

Y es que este era un deporte que se practicaba allí donde se dispusiera de un “terrero”, nombre que recibe la superficie donde se lucha. El primero y el más popular, dentro del casco histórico de la ciudad, era llamado el Terrero. Se encontraba en la planicie situada en la margen izquierda del cauce seco del barranco de Guiniguada, a la altura de la actual calle del Terrero. Sobre la preparación del terrero, en los tiempos en los que conquistadores y canarios se entretenían juntos con la práctica de este deporte, nos habla Juan del Río Ayala: "A tanto llegó la práctica de la lucha en el Real de Las Palmas, que los conquistadores y los canarios, un día, despedregaron y allanaron poniéndole arena traída de las dunas de las Alcaravaneras a una amplia planicie que había en la margen izquierda del Guiniguada, casi enfrente del mismo Real, cabe las laderas del Risco de San Nicolás". El Terrero aguantó el paso del tiempo, el repartimiento de tierras y la expansión de la ciudad durante siglos hasta que finalmente sucumbió bajo el alquitrán cuando se encauzaron las aguas del barranco y se cubrió para la construcción de la carretera que uniría a la ciudad con los pueblos del centro de la isla en los años setenta.

28.101474, -15.416315