Barrio de Añaza

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1989

Añaza es una de las entidades de población con mayor personalidad de toda Santa Cruz. A pesar de contar con fama de barrio conflictivo, lo cierto es que con el transcurso de los años se ha ido transformando en una zona dotada de todo lo necesario para que sus habitantes puedan desarrollar una vida digna, no muy distinta de cualquier otra parte del casco urbano de la ciudad.
El barrio se ubica en unos terrenos cedidos por el municipio del Rosario a Santa Cruz en 1972 y que fueron urbanizados en la siguiente década, con el objetivo de asentar ahí a una población de escasos recursos económicos. Hoy Añaza es el conjunto poblacional más importante del Distrito Suroeste, ocupando los terrenos comprendidos entre el cauce del barranco del Muerto al norte; el mar al este; el barranco de Los Pocitos al sur, y la autopista TF-1 al oeste; todo a unos, aproximadamente, ocho kilómetros de la Plaza de España, centro urbano de Santa Cruz.
 Añaza surgió como solución a la falta de suelo urbanizable que presentaba la ciudad a finales de la década de los setenta del pasado siglo. En 1981 se compran cuatro grandes fincas en la zona con el objetivo de urbanizarlas con criterios de calidad: poca volumetría, zonas ajardinadas, vías anchas y espaciosas, amplias aceras, zonas verdes y equipamientos que cubrieran las necesidades de un colectivo humano que, desperdigado por toda la geografía urbana de Santa Cruz, vivía en unas condiciones muy precarias.  
Fue en septiembre de 1985 cuando comenzaron  las obras de urbanización propuestas en el  Plan Parcial redactado tres años antes y aprobado el año anterior por el Ayuntamiento. Los primeros edificios de viviendas sociales se levantaron en 1988, situados al oeste de la rambla central, siendo ocupados al año siguiente por una población que procedían de chabolas y cuevas del Barranco de Santos y otros enclaves degradados del casco viejo de Santa Cruz. Pero el barrio todavía no estaba dotado de todas sus infraestructuras básica para la vida cotidiana, y esto supuso que se alcanzara, en estos primeros años, altos índices de marginalidad. 
En la década de los noventa las cosas comenzaron a cambiar de forma gradual. La falta de arraigo, los deficitarios hábitos de vida comunitaria y los problemas de convivencia vecinal, comenzaron a remitir tras la aparición de la Asociación de Vecinos 8 de Marzo de Añaza, comunidad que consiguió demandas vecinales tan importantes como la instalación de algunos servicios básicos de los que el barrio carecía: recogida de basura, comisaría, colegios, guarderías, espacios culturales (biblioteca) y deportivos (campo de fútbol), etc.
La instalación, en 1993, en las cercanías del barrio de el centro comercial Santa Cruz, supuso la dinamización de toda la zona desde el punto de vista económico, aunque esta iniciativa privada de gran calado no se instaló en las entrañas del barrio, sino en su periferia.
Tal como sea, Añaza es una entidad urbana plenamente consolidada en la trama ciudadana santacrucera y aunque a veces siga estigmatizada por viejos prejuicios, hoy cuenta con una nítida identidad, además de ser un ejemplo palmario de calidad urbanística fuera de lo que se considera el centro neurálgico de la ciudad. 

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