Barrio de los Hoteles
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1890
El Barrio de los Hoteles es una de las zonas urbanas más elegantes y suntuosas de Santa Cruz de Tenerife. Su majestuoso conjunto de edificaciones eclécticas y modernistas no tiene parangón con ningún otro lugar de las islas. Urbanizado durante la última década del siglo XIX y las primeras del XX, este ensanche de la ciudad fue concebido bajo la novedosa idea de ciudad-jardín, y desde un principio estuvo destinado a ser ocupado por la alta burguesía santacrucera. El resultado fue una elegante y tranquila urbanización que todavía hoy en día, a pesar de algunos desmanes realizados, conserva una excelente calidad urbana.
Los límites originales del barrio forman prácticamente un cuadrilátero atravesado diagonalmente por la Avenida 25 de Julio. Sus líneas perimetrales las encontramos: por el norte, en la calle Numancia; por sur, en las calles Robayna y Costa y Grijalba; por el este, en la de Méndez Núñez; y por el oeste, en la calle de Enrique Wolfson, por encima de la Rambla.
El Barrio de los Hoteles se asienta sobre los terrenos de una extensa finca comprada en 1888 por la Sociedad de Edificaciones y Reformas Urbanas (S.E.R.U.) al propietario Eladio Roca. El planeamiento de la constructora, ideado por el arquitecto Manuel de Cámara, era realizar una nueva urbanización residencial del tipo ciudad-jardín, con una trama regular pensada para la vivienda unifamiliar de doble altura, complementada con amplias zonas de servicios, esparcimiento y atravesada diagonalmente por una gran vía (Avenida 25 de Julio). A lo proyectado se denominó desde el principio con el nombre de “Barrio de los Hoteles”, no porque se pretendiera construir instalaciones hoteleras, sino porque lo que se levantaría ahí sería una gama de grandes edificaciones de tipo señorial, con jardín, lo que los franceses denominan “hôtel”.
El barrio comenzó a levantarse con la construcción en 1891 de un par de casas de gran porte situadas en la esquina de las calles Santa Rita (hoy Viera y Clavijo) y General Antequera. El edificio conocido como “Fides” y el que está al otro lado de la calle (hoy muy alterado que alberga servicios médicos), fueron las dos construcciones que marcaron el modelo a seguir para toda la zona.
La estructura del barrio se estableció en el tramo Numancia-25 de Julio–Rambla-Viera y Clavijo (antigua Santa Rita)-Robayna, alargando las manzanas y ubicando en ellas construcciones unifamiliares con entorno ajardinado, dejando un amplio terreno a espaldas de las viviendas, lo que otorgaba una espléndida intimidad en las partes traseras de los solares construidos.
Rápidamente las obras de urbanización tomaron buen ritmo y así el tramo de calle de Santa Rita (hoy Viera y Clavijo) desde Méndez Núñez hasta la Rambla quedó adoquinado y alcantarillado en 1901. Esta vía albergaría edificaciones tan características como lo que luego sería el Ayuntamiento (1898) o la Casa Foronda (1910). En el entorno de la Plaza de los Patos (1905) se construyeron la antigua Clínica Pompeya (1905), la Farmacia Castelo (1905), la iglesia anglicana (1905) y el magnífico palacete Martí Dehesa (1912). Algo más arriba aparecería la imaginativa Casa Quintero (1905) y el lujoso Hotel Battenberg (1902), hoy desaparecido, dando ya a la Rambla, frente a la estatua al capitán Diego Fernández Ortega (1915). Por otro lado, la calle Numancia en el cambio de siglo ya estaba urbanizada hasta su confluencia con la Rambla. Desde aquí nuevas vías (Jesús y María, 25 de Julio...), diseñadas con amplitud suficiente para el nuevo tráfico rodado de los automóviles, se adentraban en la trama urbana del nuevo conjunto.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial la zona, ya urbanizada en su parte más característica, sufrió un parón constructivo que se prolongó hasta finales del años veinte. Es por esta época cuando aparecen edificaciones bajo un nuevo estilo rompedor y vanguardista: el racionalismo. Esta novedosa arquitectura con sus líneas rectas, sus plantas regulares y sus fachadas carentes de adornos superfluos, se acopló a este espacio tan diferente en cuanto a estilo con una asombrosa naturalidad. Destacamos de este período obras tan extraordinarias como las casas Pérez Alcalde (1933) y García Morales (1934), o el magnífico Edificio Arroyo (1937), por nombrar algunos ejemplos.
Tras la Guerra Civil el Barrio de los Hoteles rompió su perímetro original, expandiéndose por el sur hasta la Rambla de Pulido. En ese momento lo vernáculo era lo que imperaba; los nuevos solares fueron ocupados de forma predominante por edificaciones de marcado estilo regionalista.
A pesar de algún dislate arquitectónico cometido en la zona durante las últimas décadas del siglo XX, hoy en día el Barrio de los Hoteles conserva gran parte de su elegancia y prestancia original. Fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2007, ampliando su rango de protección siete años más tarde, al añadirse nuevas zonas anejas de interés urbanístico (Pino de Oro).
Hoy el Barrio de los Hoteles sigue sorprendiendo por su elegante estampa y solo hace falta pasear por sus recoletas calles con sus espléndidas edificaciones para darnos cuenta de que nos encontramos en un sector de extraordinaria calidad urbana.
28.471214, -16.256179