Barrio de Salamanca
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: 1901
Salamanca es uno de los barrios más característicos de todas las entidades poblacionales con las que cuenta Santa Cruz de Tenerife. Configurado a lo largo de todo el siglo XX, comenzó siendo un entramado suburbano ubicado en la parte alta de la ciudad de aquel entonces. Hoy totalmente integrado en la trama urbana, se nos presenta como un barrio de clase media que a pesar de haber sufrido una feroz presión urbanística, mantiene a duras penas ejemplos de interés histórico tales como: casas terreras de lenguaje ecléctico; instalaciones centenarias que siguen prestado servicios (depósitos de agua, transformadores eléctricos, grupos escolares); construcciones de marcado estilo modernista, racionalista y regionalista; y algunas obras de la mejor arquitectura contemporánea.
Los terrenos donde se asienta el barrio eran conocidos desde al menos 1549 como “Llanos de Salamanca”, al haber sido propiedad de Francisco de Salamanca, comerciante y piloto de la carrera de Indias. Eran tierras baldías en las que crecían algunas higueras y cuando a mediados del siglo XVIII se construyó el puente de Zurita, estos terrenos se encontraban totalmente despoblados. Tal era así que años más tarde, en 1810, con una terrible epidemia de fiebre amarilla asolando Santa Cruz, se instalaron aquí barracones para la cuarentena. A mediados del siglo XIX se erigió una casa solariega con un esplendoroso jardín en la zona baja de lo que luego sería el barrio, en su sector noreste; de ambos elementos hoy no queda nada. Pero el carácter despoblado y rural de toda esta zona se mantuvo hasta finales de siglo, como lo demuestra que en 1898 era lugar donde pastaban y se criaban cerdos.
A comienzos del siglo XX se consideró que estos terrenos situados en altura sobre el casco urbano de Santa Cruz eran idóneos para establecer un barrio destinado a alojar a las clases populares de la ciudad. En 1901 el arquitecto Manuel de Cámara soñaba con un nuevo barrio aquí donde los menos pudientes pudieran disfrutar de alamedas, calles con arbolado y casas con jardines. Fueron ilusiones nunca realizadas. Durante las dos primeras décadas de siglo XX se comenzaron a edificar en la acera oeste de la Rambla, entre la Plaza de Toros y el puente de La Asunción, opulentas construcciones de fachadas vistosas con elementos modernistas. Perpendicularmente a la Rambla se planearon calles en la que pendiente arriba aparecieron modestas viviendas de una o dos plantas de marcado carácter ecléctico. Se construyeron además, por esta mismas fechas, algunas instalaciones de servicios urbanos como depósitos para el agua y una torre para el nuevo tendido eléctrico. A finales de los veinte se terminó un gran grupo de viviendas, la barriada Ley, proyectada por el arquitecto Antonio Pintor. El sector urbano comprendido entre la Rambla y la calle de Salamanca quedó más o menos finalizado sobre 1930.
Por lo que se refiere a la parte alta del barrio, la que queda por encima de la calle Salamanca, sabemos que ya durante los años veinte dos constructoras (la Sociedad Cooperativa de Producción y la Sociedad de Construcción Casas Baratas) estaban abriendo nuevas calles y trazando manzanas donde se levantaron modestas casas unifamiliares tipo “ciudad jardín”. A este nuevo sector se le denominó “Salamanca Chica”. Durante los primeros años treinta se inauguró en esta zona un colegio público y se comenzó a edificar algún ejemplo de la nueva arquitectura racionalista. Tras la Guerra Civil, balcones de tipología canaria y tejas empezaron a florecer por el barrio. En los años cincuenta se construyó la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, coetánea de la “moderna” obra diseñada por el famoso arquitecto Alberto Sartoris para la firma comercial Hernández Hermanos, ubicada al borde del barranco de Santos, muy cerca del puente Zurita.
Durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta la presión urbanizadora sobre el barrio fue brutal. Calles estrechas que contaban con inmuebles de una o dos plantas como máximo, se vieron de pronto ahogadas literalmente al quintuplicarse las alturas de las nuevas construcciones.
A pesar de todo, en la actualidad el barrio de Salamanca conserva algunos espacios con evidentes valores patrimoniales. La zona, con sus característicos aspectos, es hoy un lugar de gran actividad y efervescente dinamismo dentro de la variada trama urbana de Santa Cruz.
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