Cabildo Insular
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Espacios culturales · Subcategoría: Instituciones · Año: 1935-1940 · Autores: José Enrique Marrero Regalado
Este edificio es la sede oficial del gobierno insular. Los cabildos insulares fueron, tras la incorporación del archipiélago a la Corona de Castilla, los órganos principales de gobierno de cada una de las islas. El de Tenerife estuvo ubicado en La Laguna, hasta que en el siglo XIX, con la nueva configuración territorial del Estado mediante las provincias, su papel dejó de ser relevante. A comienzos del siglo XX vuelven a la palestra y por una ley del 11 de julio de 1912, surgen de nuevo los siete cabildos insulares de Canarias.
El nuevo Cabildo Insular de Tenerife realizó su sesión inaugural el 16 de marzo de 1913, en los salones del Ayuntamiento de Santa Cruz, al no tener sede propia todavía. Tras años de alquiler en diferentes inmuebles de la ciudad, la Corporación adquirió a finales de los años veinte un solar en la recién construida Avenida Marítima. En 1934 el presidente de la institución en ese momento, Maximino Acea, encargó el proyecto para la nueva sede al arquitecto José Enrique Marrero Regalado.
Marrero fue consciente desde el primer momento de la importancia del edificio a construir. En su diario personal cuenta con todo detalle cómo tomó la decisión final. Se realizaron simultáneamente cuatro soluciones en una especie de concurso privado en el que se enfrentaban abiertamente dos soluciones de estilo clásico-ecléctico, realizadas por el propio Marrero, y dos soluciones de tipo racionalistas (tan en boga en ese momento), realizadas por un colaborador de su estudio, el arquitecto alemán Rudolf Schneider. Las razones aducidas por Marrero en relación a su decisión final de escoger uno de sus propios diseños, se refiere a la condición de perdurabilidad de la solución clásica, ya que en sus propias palabras "...aún no se había descubierto ningún arte que superara al clásico en señorío y elegancia. Éste no pasará nunca de moda. La Historia lo confirma".
Huyendo de las modas que podían ser fugaces, Marrero se decantó por un sentido representativo incólume. Por la tanto, presentó un proyecto sobrio y monumental que era la cualidad que, según él, le confería nobleza. Para ello, utilizó el orden gigante, siempre tan unido a la arquitectura oficial. Basándose en la idea ya planteada dos años antes para el edificio del Circulo Mercantil, el arquitecto, con idéntico esquema, propuso un basamento con una galería porticada, un cuerpo noble con columnas adosadas que imprimen efecto de monumentalidad, y un ático con cornisa que enmarca en el centro el escudo de la Corporación. Como elemento carismático destaca la torre de gran altura, situada en el lateral del edificio que daba al mar, y que se levanta como referencia de todo el conjunto.
Marrero proyectó también, siguiendo el mismo diseño y como prolongación del Cabildo en su parte posterior, la sede de la Delegación de Hacienda, separada del edificio principal por un estrecho pasillo de unos tres metros. Todo el conjunto se relaciona de manera unívoca con su entorno, manteniendo la misma intención en todas sus fachadas.
En el interior del edificio del Cabildo hay que destacar, aparte de la magnífica escalera imperial de desarrollo invertido fabricada en mármol, la decoración del salón de Plenos con pinturas del artista canario José de Aguiar.
Las obras de construcción de este paradigmático edificio comenzaron el 2 de enero de 1935 y concluyeron en 1940.
28.466078, -16.247073