Calle de La Noria

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: Siglo XVI

La denominación original de esta calle era la de Las Norias, aunque hoy recibe el nombre oficial del que fuera diputado en Cortes por Tenerife Antonio Domínguez Alfonso. Se trata de una de las calles más antiguas de la población, ya que formó parte de su núcleo fundacional.
En 1557 el Cabildo de la isla realizó un reparto de solares con objeto de incentivar la construcción de viviendas entre los cada vez más numerosos vecinos del lugar y una de las principales zonas beneficiadas fue esta de Las Norias. Este nombre responde a los pozos y norias que allí existían con el objeto, tras ser insuficiente el caudal del cercano barranco de Santos, de abastecer tanto a la población como a las huertas circundantes. 
Esta calle fue escenario de encarnizadas luchas entre defensores tinerfeños y las fuerzas británicas que en 1797 bajo el mando del vicealmirante Nelson intentaron la toma de la ciudad. Una sección de aquellas tropas, a cargo del capitán Samuel Hood, se internó por esta vía hasta hacerse fuerte en el antiguo convento de Santo Domingo, espacio que hoy ocupa el Teatro Guimerá y la Recova Vieja, donde fueron asediadas hasta su capitulación final. Fue además, una de las primeras de calles de Santa Cruz que contó con alumbrado de gas en 1843.
La calle de la Noria conserva el mejor conjunto de edificaciones históricas de la ciudad. En ella podemos observar antiguas residencias de distinguidas familias como la de Verdugo o Casa del miedo, junto a otras más modestas que fueron ocupadas por profesionales liberales, funcionarios, militares y artesanos. En el comienzo de la calle, cerca de la Iglesia, se estableció en 1855 la sociedad instructiva y recreativa El Progreso; algo más arriba, existió, hacia 1863, la primera tertulia literaria de la que tenemos noticia en Santa Cruz, en la que participaron Agustín Guimerá, Ramón Gil Roldán, Francisco María de León y un joven Nicolás Estévanez, entre otros.
Tras años de abandono, la calle hoy en día se ha convertido en una de las zonas más animadas de la ciudad con el establecimiento en ella de numerosos negocios dedicados a la restauración y al ocio nocturno.

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