Calle del Castillo
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: Siglo XVI
Esta vía es una de la más importantes de la ciudad. Prototipo de calle comercial y de gran tráfico peatonal, ha sido durante siglos la más concurrida de Santa Cruz y su crecimiento longitudinal desde el mar hacia el interior fue parejo al crecimiento urbano de la ciudad. Toma su nombre del desaparecido castillo de San Cristóbal, que estuvo ubicado en el solar que hoy ocupa la Plaza de España, desde donde arrancaba la calle que fue desarrollándose hasta llegar a la Plaza de Weyler.
Desde el siglo XVI, cuando las demás calles longitudinales se detenían a la altura de Botón de Rosa (hoy Nicolás Estévanez), la del Castillo alcanzaba ya la calle del Norte, hoy Valentín Sanz, en lo que por aquel entonces eran los arrabales de la ciudad. A mediados del siglo XVIII había trepado por las laderas de Santa Cruz aún más, llegando primero hasta la altura de la del Pilar (hoy Teobaldo Power), y a últimos de siglo hasta la de San Roque (hoy Suárez Guerra). En este crecimiento tuvo mucho que ver la apertura en 1754 del puente Zurita, elemento que configuró un nuevo camino hacia La Laguna que partía desde el muelle y discurría por la calle del Castillo para adentrarse en la isla.
Durante el siglo XIX, la calle a partir de Suárez Guerra tropezaba con fincas, eriales y con los principios de una urbanización que hubiera podido cortar definitivamente su futuro desarrollo. En 1867 se formó una junta de ciudadanos con el objeto de prolongar la calle del Castillo hasta la explanada del Hospital Militar, ya que el ayuntamiento no era capaz de hacerlo. Se costearon las obras con fondos recabados de los miembros de la sociedad que suscribieron acciones. Se redactó un proyecto de prolongación en 1872 que fue reformado por el arquitecto municipal y aprobado al año siguiente por el ayuntamiento. El nuevo tramo fue inaugurado el 25 de julio de 1875, con motivo de la fiesta de Santiago. Más tarde, el ayuntamiento pasó a ser su propietario, mediante la compra en 1883 de las acciones de la sociedad. Quedaba así finalizada en toda su extensión: desde el arranque de la Plaza de La Candelaria, junto al muelle, hasta la plaza de la Capitanía General (Plaza de Weyler).
Es una calle que desde sus orígenes albergó una gran actividad comercial. Además de comerciantes se establecieron en ella varias casas consignatarias de relevancia en el tráfico de buques, numerosos despachos de profesionales liberales (abogados, farmacéuticos, notarios), edificios oficiales (aquí se ubicaron las primeras sedes del Cabildo Insular, del Banco de España, de las oficinas de la Telefónica, etc) y algunos importantes centros de actividad cultural, como el desaparecido Gabinete Instructivo (en la casa números 60 y 62) y el todavía activo Circulo de Bellas Artes.
Por esta vía circuló el primer tranvía con el que contó la isla en su ruta hacia La Laguna primero, y más tarde, tras su prolongación, hasta Tacoronte. En la calle del Castillo se estableció el primer semáforo para el tráfico rodado de la ciudad, situado en la esquina con la calle Norte, hoy Valentín Sanz.
Con motivo de la visita de Alfonso XIII a Canarias en 1906, la calle recibió el nombre del monarca, y en tiempos de la II República pasó a denominarse Capitán Fermín Galán, militar de infantería que se sublevó sin éxito, en 1930, contra la Monarquía. Tras la Guerra Civil, volvió a recuperar su nombre original.
Hoy en día, totalmente peatonalizada, la calle del Castillo sigue siendo un eje comercial de primera magnitud para la ciudad, manteniendo vivo su espíritu de vía ajetreada. A lo largo de su recorrido existen numerosos edificios de todas las épocas y estilos arquitectónicos (tradicional canario, eclecticismo, modernismo, racionalismo y arquitectura contemporánea).
28.467162, -16.251487