Calle del Sol (Dr. Allart)
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: S. XVI
Esta antigua calle ya aparece en el plano de Santa Cruz realizado en 1588 por el ingeniero Leonardo Torriani. En él se aprecia su desarrollo perpendicular desde la Caleta de Blas Díaz hacia el interior de un terreno donde algunas construcciones se encuentran diseminadas en medio de descampados.
Su nombre, del Sol, queda ya documentado en 1664, acuñado seguramente al estar la vía orientada exactamente de naciente a poniente.
La importancia de esta calle creció a lo largo del siglo XVIII, cuando se abandonó el camino de subida a La Laguna por la ermita de San Sebastián, y se escogió la nueva ruta del Puente Zurita (1754). La calle del Sol pasó a ser el inicio de este nuevo sendero que partía desde la cercana Caleta.
Fue entonces cuando en la calle, con su intenso tráfico, aparecieron tiendas, almacenes, lonjas, bodegas e industrias varias. La primera imprenta que se abrió en Canarias se instaló en ella, al igual que numerosos almacenes destinados a mercancías altamente inflamables relacionadas con actividades portuarias (maderas, sogas, aceites), como se pudo comprobar en 1784 cuando se produjo en esta zona uno de los mayores incendios ocurridos en la ciudad. Años más tarde, en 1814, en los pisos altos de una de las grandes casas edificadas en esta calle tras el incendio, se constituyó la primera Diputación Provincial de Canarias.
En 1821 la calle contaba con 21 comercios, la tercera vía en actividad comercial de la ciudad, tras las del Castillo y la de Las Tiendas. La importancia de la calle del Sol queda patente en el hecho de ser una de las primeras de la población en contar con alumbrado público. Durante el XIX el tráfico de carruajes fue tan intenso que en 1887 se establecieron por el Ayuntamiento las primeras señales de circulación, quedando la calle en sentido único de bajada y la del Castillo de subida.
La calle del Sol fue definitivamente adoquinada en 1896 y tres años más tarde, en 1899, cambió definitivamente su nombre, pasando a denominarse Dr. Allart, en honor a Jean Baptiste Allart (1831-1906) médico y cónsul general de Bélgica en Canarias, uno de los principales artífices de la instalación del tranvía en Tenerife.
Ya en el siglo XX, tras la apertura de la parte baja de la calle Imeldo Serís y la enorme actividad de su otra paralela por el norte, la del Castillo, la ahora calle del Dr. Allart entró en un lento decaimiento. Hoy, peatonalizada, la vía mantiene a lo largo de todo su recorrido algunas edificaciones de gran interés, aunque casi todas en un estado lamentable de mantenimiento.
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