Capilla del colegio de La Pureza de María

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura religiosa · Año: 1947 · Autores: Domingo Pisaca Burgada

La comunidad de La Pureza de María llegó a Tenerife a comienzos de los años veinte del siglo pasado. Las religiosas primero se instalaron en el norte de la isla, para muy poco después, en 1922, trasladarse a Santa Cruz. En la capital, primero se instalaron en una casa ubicada en la esquina de la calle Galcerán con Miraflores; algo más tarde, se mudaron a la que hoy es la Casa Pisaca, en pleno barrio del Toscal. Por fin, en 1925, se adquirió el solar en donde hoy se encuentra su centro sede, en la subida al Quisisana. Aquí se levantó, por medio de un proyecto de Domingo Pisaca, una construcción que acogió el colegio femenino, un internado y un convento.
En 1947 Pisaca también proyectó la capilla para el complejo, a situar en lo que por aquel entonces eran los jardines delanteros. En la fachada principal del templo encontramos elementos típicos de la arquitectura regionalista, intercalados con otros de tendencia barroca, mezcla muy en boga en aquellos momentos en la arquitectura de las islas. Destacan las dos volutas enfrentadas, el bocel corpulento que cerca la puerta, las esferas del remate y el juego de texturas de la cantería con la piedra artificial y el revoco.
En el interior, en la larga y amplia nave, Pisaca ideó unos curiosos palcos corridos y un coro que, en su forma, recuerda más a un teatro que a una iglesia. El presbiterio se concibe como un hermoso hemiciclo dotado de luz cenital por medio del uso del ladrillo de cristal.
El colegio La Pureza ha ido, con los años, agrandando sus instalaciones por medio de la adquisición de inmuebles anexos: primero, en 1968, una casa contigua que dio paso a un nuevo pabellón para aulas; y en en este siglo, las magníficas Villa Clara y Villa Petra, ambas construcciones históricas.  

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