Capitanía General de Canarias

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura militar · Año: 1880 · Autores: Tomás Clavijo y Castillo-Olivares

Desde que en 1723 el marqués de Valhermoso, comandante general del Archipiélago, decidiera fijar su residencia en Santa Cruz, varios fueron los lugares de la ciudad en los que se alojaron los máximos jefes militares antes de ejecutarse la construcción del actual edificio. El primer emplazamiento elegido fue el desaparecido castillo de San Cristóbal, y a partir de ahí, las sedes fueron variando por distintas casas alquiladas de la ciudad hasta alojarse en el palacio de Carta, donde permaneció la institución desde 1853 hasta 1881.
Durante este tiempo de mudanzas, los militares intentaron hacer un edificio propio, llegándose a elaborar un proyecto que lo situaba en la huerta del antiguo convento de San Francisco, en lo que hoy es la plaza del Príncipe, pero no llegó a cuajar.
Fue el general Valeriano Weyler, llegado en 1878, quien hizo realidad el proyecto que hoy vemos levantado sobre el solar  que ocupaba el antiguo hospital militar de la ciudad.
El definitivo proyecto para la Capitanía General de Canarias fue elaborado por el ingeniero militar Tomás Clavijo y Castillo-Olivares en 1878. Los trabajos comenzaron el año siguiente, quedando la obra parcialmente finalizada en 1880.
La elegante fachada consta de dos plantas, resaltando entre pilastras la sección central. El cuerpo principal lo integran grandes ventanales, rematados con frontones, guarnecidos en un balcón corrido con antepechos de hierro. Toda la estructura se corona por un frontón en cuyo tímpano encontramos el escudo del Reino acompañado de trofeos militares.
El edificio en su interior dispone de un amplio patio central, con azulejos sevillanos y columnas de fundición, que soportan la galería superior. La escalera por la que se accede a la planta noble desemboca en una galería con cerramiento de tracería neogótica sobre el patio, desde la que se da entrada al magnífico salón del Trono. La pintura del techo de este salón, la decoración del comedor de gala y los relieves del frontón del edificio son obra del artista tinerfeño Gumersindo Robayna.

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