Casa de Domingo Pérez Minik

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura civil

La casa donde vivió la mayoría de su vida Domingo Pérez Minik, dramaturgo, ensayista, estudioso, crítico cultural y uno de los intelectuales canarios más importantes del siglo XX, se encuentra ubicada en el número 7 de la calle que comenzó llamándose Igualdad, luego General Goded, más tarde del Perdón, para terminar llevando el propio nombre de tan destacado intelectual.    
Domingo Pérez Minik (Santa Cruz de Tenerife 1903-1989), cuyo nombre de nacimiento fue Domingo Juan Pérez Hernández, nació en la santacrucera calle de Cruz Verde. Cursó sus estudios primarios en el colegio La Salle San Ildefonso, para luego realizar el bachillerato en el Instituto de Canarias en La Laguna. Dificultades económicas atravesadas en el seno familiar, determinaron su renuncia al propósito de cursar los estudios de Derecho. Comenzó entonces su etapa laboral como cajero de empresa, aunque su verdadera pasión siempre fue el arte, la literatura y, de manera especial, el mundo del teatro, al que dedicó toda su vida. 
Durante la década de los año veinte del siglo XX comenzó a escribir en Gaceta de Tenerife como cronista deportivo bajo el seudónimo Minik, alias que a partir de entonces se convirtió en su segundo apellido. En 1926 publicó sus primeros ensayos y crítica literaria en la revista Hespérides, formando parte dos años después del colectivo teatral Pajaritas de Papel. En 1932 se unió a Eduardo Westerdahl en la revista Gaceta de Arte, publicación de referencia de la vanguardia artística de entonces y bajo cuyo patrocinio se organizó en 1935 la primera exposición de arte surrealista celebrada en España, con la presencia en Tenerife del padre del movimiento, André Bretón. 
Tras el estallido de la Guerra Civil en 1936, Pérez Minik fue detenido e internado en la prisión de Fyffes durante varios meses por sus ideas socialistas y republicanas. Tras duros años de posguerra, ya en los cincuenta, volvió a escribir sus críticas literarias y teatrales en los periódicos locales La Tarde y El Día y también en publicaciones especializadas de la península y del extranjero. Siempre mantuvo una rica correspondencia con destacadas figuras del arte y de la literatura mundial del momento, como se puede comprobar en el rico fondo bibliográfico y epistolar que se custodia en la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife.  
Su carrera como crítico, entendido y amante del teatro lo llevaron a convertirse en un intelectual de primer orden, como lo demuestra la dilatada lista de honores que atesoró durante toda su vida. Fue Premio Nacional de Teatro en 1965, Medalla e Oro del Cabildo en 1980, Premio Canarias de Literatura y Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 1984 y Doctor Honoris Causa por la Universidad de La Laguna en 1987.
Domingo Pérez Minik siempre alentó, con tertulias y reuniones, un debate abierto sobre asuntos intelectuales que abarcaron tanto lo global como lo local. No es de extrañar que vías urbanas, centros educativos y culturales lleven su nombre. 

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