Casa donde vivió Esmeralda Cervantes
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1918-1926
En una casa que existió en la esquina de la calle del El Pilar con la de Bernabé Rodríguez vivió sus últimos años de vida la compositora, arpista, escritora y mujer comprometida con la lucha por las desigualdades de su tiempo, Esmeralda Cervantes, una de las figuras más relevantes de finales del siglo XIX y principios del XX, hoy totalmente olvidada.
Esta mujer nació con el nombre de Clotilde Cerdá y Bosh el 28 de febrero de 1861 en Barcelona, hija de Clotilde Bosch (dama de honor de la reina Isabel II) y de Ildefonso Cerdà, ingeniero responsable del ensanche de Barcelona, que aunque no fuera su hija natural, la reconoció como tal. Clotilde desde muy joven se reveló como un prodigio del arpa. A los nueve años se mudó con su madre a París, durante los tiempos de la Comuna, y con 12 ya tocaba en la orquesta de Richard Strauss en Viena.
Pronto se fue significando por sus ideas demasiado modernas y peligrosamente progresistas para su época. Fue una feminista declarada, antiesclavista, contraria a la pena de muerte y protectora de la clase obrera, algo que escandalizaba a la alta sociedad con la que se codeaba y que lo que esperaba de ella era que se dedicara a tocar el arpa.
Ya con el nombre artístico de Esmeralda Cervantes, en 1875, viajó a América y actuó en Buenos Aires, en la corte del emperador del Brasil y en Ciudad de México. En 1881 entró a formar parte de la Logia Masónica Lealtad de Barcelona. Cuando en 1885 regresó a la Ciudad Condal, puso en marcha con la doctora Dolors Aleu i Riera, una institución educativa femenina de alto nivel, la Academia para la Ilustración de la Mujer (Acadèmia per a la Illustració de la Dona).
Continuó dando conciertos por diferentes países. En su repertorio interpretaba tanto obras de compositores contemporáneos como de su propia creación (compuso una docena de obras para arpa). Sus profundas convicciones religiosas la llevaron a practicar la beneficencia y la filantropía por lo que llegó a recibir la bendición papal en 1875 de León XIII. También escribió música religiosa como Invocación a la Virgen de Montserrat (Op. 7) y Salutation Angélique -Ave María- (Op. 12). Publicó también, en 1887, un volumen titulado Historia del arpa, y llegó a dirigir las revistas El Ángel del Hogar y La Estrella Polar.
En 1895 se casó con el ingeniero alemán Oscar Grossman, viviendo, a partir de aquí, en diferentes lugares: Barcelona (1901-1902), Santa Cruz de Tenerife (1902-1905) donde fue presidenta de una sociedad filarmónica, y en Ciudad de México (1907-1915).
En 1918 se instaló definitivamente en Santa Cruz, en la casa de la esquina de la calle de El Pilar con Bernabé Rodríguez, donde falleció el 12 de abril de 1926 con 65 años, siendo enterrada en el cementerio de Santa Lastenia de la capital.
En la fachada del edificio que hoy ocupa el solar de la antigua casa donde Esmeralda Cervantes residió sus últimos años, se instaló en 2016, al cumplirse los noventa años de su muerte, una pequeña placa conmemorativa, puesta ahí por iniciativa del Ayuntamiento capitalino y de la Terulia Amigos del 25 de Julio.
Es lo poco que nos queda de la vida de esta mujer tan reconocida en su época y hoy tan olvidada. Personaje fascinante que representó un modelo de mujer avanzado para su época y que no ha sido suficientemente valorada en sus variadas facetas.
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