Casa Lebrún

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: S. XVIII

La familia Lebrún se asentó en Santa Cruz de Tenerife desde los primeros años del siglo XVIII, dedicándose con éxito al comercio. Edificaron su magnífica residencia al costado sur de la plaza de la iglesia de San Francisco y del convento contiguo, en un amplio solar que ocupaba una manzana entera entre las calles de San José, El Tigre, San Francisco y El Sí.
La casa fue de las más opulentas de la ciudad. De tres tres alturas (un rascacielos en aquel entonces), seguía los patrones de la casonas típicas de la arquitectura popular canaria. Su fachada contaba con un espléndido balcón corrido tradicional realizado en madera que a lo largo del último piso se alongaba sobre la calle de San Francisco y la esquina con la de El Tigre (hoy Villalba Hervás). Los vanos se repartían por medio de una distribución caprichosa pero armoniosa, en la que las puertas inferiores de madera jugaban con las ventanas superiores de guillotina tan características de la arquitectura canaria.
La construcción contaba con un estupendo jardín situado en el costado meridional del solar que daba a la calle de San José, al que se accedía desde la mansión por medio de unas amplias escalinatas. En el centro de este espacio ajardinado existió una fuente de mármol, muy del gusto dieciochesco francés, no de grandes proporciones pero sí de esmerado estilo artístico versallés. Hoy desaparecida, contaba con un surtidor en forma de figura mitológica semidesnuda de reminiscencia clásica.  
En la parte posterior del edificio, la que daba a la calle El Sí, se encontraban las dependencias de las cocinas, almacenes y caballerizas.
En 1841 la edificación, con más de un siglo de historia, fue convertida en el Hotel Inglés. Años más tarde, en 1880, fue agrandada por su nuevo propietario, Camacho, un portugués de la isla de Madeira que puso en práctica aquí su experiencia como hotelero en su isla natal.
La antigua mansión Lebrún (luego Hotel Inglés, y por último, Hotel Camacho), fue uno de los edificios históricos más interesantes desde el punto de vista de la arquitectura canaria con los que contó Santa Cruz. Su derribo se produjo en la década de los sesenta del siglo XX, durante la descuidada y agresiva reforma urbana del llamado Cuadrilátero.

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