Cine Tenerife (Cinematógrafo Yaiza Borges)
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1951
El Cine Tenerife estuvo ubicado en la parte más alta de la hoy conocida como Avenida Islas Canarias (antigua General Mola). Durante casi treinta años en esta sala se proyectaron una enorme cantidad de películas, pero lo que hizo relevante este lugar fue que durante escasos cinco años, a comienzos de los ochenta del siglo pasado, funcionó como un verdadero dinamizador cultural para la ciudad bajo el nombre de Cinematógrafo Yaiza Borges, ofreciendo cine de reconocida calidad, sin que el interés comercial fuera lo único que primara.
El antiguo Cine Tenerife fue inaugurado en 1951 como lugar de esparcimiento del barrio de Buenavista. Fue construido al borde de la vía que conducía a La Laguna y contaba con una amplia sala, de planta rectangular, con capacidad para 700 espectadores. Tras veinticinco años, el local combinó su función de cinematógrafo con otros variados usos: salón de baile, espacio para conciertos de rock y, tras la llegada de la democracia, aquí se celebraron encendidos mítines políticos.
El 22 de octubre de 1981, tras una profunda rehabilitación y bajo los auspicios de un colectivo de jóvenes amantes del séptimo arte, el cine empezó a funcionar con el nombre de Cinematógrafo Yaiza Borges. El grupo que ahora gestionaba la nueva sala había sido fundado unos años antes por miembros de la Asamblea de Cineastas Independientes Canarios (ACIC). “El Yaiza Borges”, como se conoció a partir de ese momento al antiguo Cine Tenerife, dejó de ser una sala de cine comercial al uso, pasando a convertirse en un lugar donde se proyectaron películas independientes en versión original y de contrastada calidad cinematográfica. Con un sobrio diseño de sus instalaciones interiores (todo en blanco y negro) y sus ciclos de títulos clásicos o de autores de culto, el cinematógrafo llegó a convertirse en un referente cultural de toda la ciudad. Pero su falta de viabilidad económica, lo utópico del proyecto y el escaso apoyo social, hizo que todo se fuera al traste, cerrando definitivamente sus puertas en mayo de 1986. El Cinematógrafo Yaiza Borges se mantuvo funcionando casi cinco años, aportando a la ciudad durante este corto período de tiempo una inestimable contribución cultural.
El local, tras varios años de cierre, fue trasformado en gimnasio, sala de saunas y pistas de squash; función que mantuvo durante un lapso de tiempo hasta su total abandono. A comienzos de 2023 el edificio fue definitivamente derribado.
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