Círculo de Bellas Artes de Tenerife

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Espacios culturales · Subcategoría: Museos · Año: 1951-1964 · Autores: José Enrique Marrero Regalado, Félix Sáenz Marrero

Estamos ante la sede de una de las instituciones culturales con más abolengo de la ciudad. Los primeros años del siglo XX en Santa Cruz fueron pródigos en cuanto a creación y desarrollo de sociedades culturales y recreativas. Pero la crisis generada por la Primera Guerra Mundial fue ahogándolas paulatinamente, de modo que al inicio de la década de los años veinte sólo una de ellas tenía entidad para afrontar una labor estrictamente cultural de manera solvente: el Salón Frégoli.
En 1925 fue nombrado presidente de dicha sociedad el acuarelista Francisco Bonnin. A partir de ahí, se añadió a su actividad cultural otra de tipo docente, cambiando el nombre por el de "Círculo de Bellas Artes". La entidad se ubicó inicialmente en un caserón de una planta ubicado en el solar donde hoy tiene su sede, pero desde el principio se tuvo clara la necesidad de reformarlo para poder dar cabida a salas de conciertos, de exposiciones y poder contar, además, con un lugar adecuado para impartir las enseñanzas artísticas.
En febrero de 1950 se decidió la construcción de una nueva sede con capacidad suficiente para el amplio espectro a cubrir. Se eligió al arquitecto Marrero Regalado para materializar el proyecto, quien en octubre de 1951, ofreció dos posibilidades: una clásica y otra de estilo antiguo canario. Se  escogió la segunda opción, aunque con elementos de la primera.
La composición de la fachada se  estructura por medio de dos primeras alturas de solución clásica, aunque a medida que se asciende va perdiendo esta característica para pasar a contar con elementos vernáculos. El sucesor en la dirección de la obra, Félix Sáenz, para segmentar ambos planos, utilizó un balcón corrido.
En el espacio de la planta baja se consigue una magnífica perspectiva desde la calle gracias a la sobreelevación de la sala de exposiciones, siguiendo un paulatino ritmo de porche, vestíbulo y salón, espacios a los que se accede de forma moderada gracias a un corto graderío. Cuenta, además, con una sala de conciertos y conferencias, almacenes, oficinas y todos los departamentos propios de una sociedad cultural y de recreo.
Las obras de conclusión del edificio se retrasaron a lo largo del tiempo, quedando totalmente finalizado a mediados de la década de los sesenta. 
El Círculo de Bellas Artes siempre tuvo un alto prestigio y gran arraigo dentro la sociedad santacrucera por su incansable labor en la difusión y apoyo de las actividades artísticas, no solo de la ciudad sino de toda la Isla.

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