Concierto en la Alameda

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 1883 · Autores: Olivia M. Stone

La viajera británica de origen irlandés Olivia Mary Stone realizó un periplo por las Islas entre septiembre de 1883 y febrero de 1884. De esta estancia surgió el libro Tenerife y sus seis satélites, publicado en Inglaterra en 1887. Se trata de una obra que ocupa un lugar excepcional en la extensa literatura de viajes sobre el Archipiélago por su amenidad narrativa, por su incesante curiosidad y por la reseña que contiene sobre variados aspectos de la cultura y la realidad social de Canarias de finales del siglo XIX.
Uno de estos aspectos de carácter cultural que queda reflejado en su libro es una actuación musical celebrada en la tarde del jueves 6 de septiembre de 1883 en La Alameda por parte de la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia. La autora describe no solo la velada musical que, por cierto, le agradó muchísimo, sino también una curiosa rifa con sus premios, la vestimenta de los asistentes, e incluso el veraneo de la clase alta santacrucera; y todo esto lo narra de la siguiente forma: 
“La Sociedad Filarmónica de Santa Cruz daba un concierto aquella noche en la Alameda, frente al hotel. Los músicos, con instrumentos de cuerda, interpretaron extraordinariamente bien algunos valses de Strauss y los Cantos Canarios de Teobaldo Power, un compositor local, además de otras piezas. Aunque estos jardines son públicos y pertenecen al Ayuntamiento, cobran tres peniques por la entrada, que incluye un número para  una rifa. El ambiente dentro del parque era muy atractivo. Una avenida recta que forma un paseo estaba muy bien iluminada por lámparas de aceite colgadas de ambos lados. Bajo los árboles había asientos y, al final del paseo, un quiosco techado, brillantemente iluminado y repleto de objetos etiquetados y numerados. Se entrega un pequeño trozo de papel enrollado que recibes al entrar y, al ponerlo en agua, se desenrrolla mostrando así el número. ¡Casi siempre está en blanco! Sin embargo, si tiene un número el premio puede consistir en un espejo, un botellín de cerveza, jarrones baratos, chucherías de cristal o adornos de porcelana. 
Los paseantes eran chicos y chicas, la mayoría de clase media. Llevaban trajes de color blanco, azul o rosa fuerte y los vistosos y modernos sombreros sustituían a la elegante mantilla, que lucían algunas que iban de negro…”
Y añade:
“Me han dicho que antes de comenzar la temporada del calor el público que va a estos conciertos es de mejor clase. Sin embargo, en estos momentos los ciudadanos más ricos no residen en Santa Cruz ya que se han trasladado a sus casas de campo en La Laguna y otros lugares.”

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