Correíllo La Palma
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1912
Este barco, hoy atracado en el puerto de Santa Cruz, ha quedado como una verdadera reliquia de un tiempo en el que las relaciones y comunicaciones entre las islas se realizaban gracias a las travesías de los buques de vapor.
En 1888 se fundó la Compañía de Vapores Interinsulares Canarios, en realidad una filial española de Elder Dempster, que aseguró a partir de aquella fecha las relaciones marítimas entre las islas de forma regular. Los viajes se inauguraron el 6 de septiembre de 1888, con la llegada a Santa Cruz del barco Viera y Clavijo, seguido luego por el León y Castillo, dos vapores de 511 toneladas de registro bruto que fueron durante años verdaderos elementos de unión de una región fragmentada por el mar.
El Correíllo La Palma fue construido a comienzos de la segunda década del siglo XX en los astilleros ingleses W. Harkerss & Sons Ltd. Se trata de un barco de carácter mixto de pasaje-carga de casco de acero, dos cubiertas y una hélice. Tiene una eslora de 61 metros y una manga de 9,14 metros. Contaba con una máquina de triple expansión y podía alcanzar una velocidad de once nudos. Su capacidad era de 190 pasajeros en tres clases diferentes.
Su botadura tuvo lugar el 15 de febrero de 1912, llegando al puerto de Las Palmas el 24 de abril de ese mismo año. Inmediatamente prestó servicios en el tráfico entre islas, siendo militarizado desde julio de 1936 hasta 1938, en el trascurso de la Guerra Civil.
Tras años de funcionamiento, en 1976 sufrió una grave avería en una de sus calderas y dado que ya por aquel entonces estaba prevista su retirada, acabó amarrado al muelle de Las Palmas. A partir de aquí fue primero comprado por Jürgen Flick para convertirlo en casino-restaurante flotante, idea que nunca se concretó y, posteriormente, en 1986, adquirido por el Cabildo de Tenerife. En 2003 se creó la Fundación Canaria Correíllo La Palma, con la intención de acometer su restauración y su posterior explotación.
Tras años de trabajos para su recuperación, el barco estuvo un tiempo fondeado en el Muelle Norte del puerto santacrucero y ahora se encuentra en el dique Sur. Ha sido escenario y plató de rodaje de alguna película de época y se está a la espera de que pueda albergar algún tipo de museo relacionado con el mar. Es evidente su importancia patrimonial, cultural e histórica, en unas islas en las que barcos como éste prestaron un gran servicio a la comunidad.
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