Cuatro Torres de telegrafía

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1909

En la parte alta del barrio de El Cabo existió una instalación radiotelegráfica formada por cuatro grandes torres metálicas de comunicación y una edificación complementaria destinada a albergar la maquinaria y las oficinas de la estación. Estos elementos, de manera especial las dos parejas de enormes antenas, fueron tan característicos y dotaron de tanta personalidad al lugar que este, al poco de urbanizarse, se denominó barrio de Cuatro Torres.
A comienzos del siglo XX la telegrafía más avanzada era la que se realizaba a través de ondas de radio transmitidas sin cables. Para ello era necesario la instalación de antenas que actuaban como transmisores y receptores de las señales. En este sentido, desde 1907 el Ministerio de la Marina de España había estado estudiando establecer una red de estaciones de radiotelégrafo entre la Península, Canarias y las posesiones españolas de Marruecos. La empresa que llevó a cabo los trabajos para el establecimiento de estas estaciones fue la Marconi Wireless Telegraph. 
Esta compañía envió en febrero de 1909 a Tenerife dos de sus ingenieros para acometer los estudios preliminares. La zona elegida para la instalación fue un amplio solar situado al sur de la población, en la parte al alta del barrio de El Cabo. Inmediatamente se comenzaron a fabricar las cuatro torres metálicas de 70 metros de altura que, junto a una edificación que actuaría como almacén y oficina, formarían la nueva la Estación Radiotelegráfica de Tenerife que, por fin, entró en funcionamiento el 2 de junio de 1911.   
Esta instalación captó y contestó un mensaje enviado desde el tristemente célebre trasatlántico británico Titanic en abril de 1912 cuando se encontraba en el puerto de Southampton, preparado para iniciar su fatídico primer viaje sin retorno.
Las torres, hitos en el paisaje del Santa Cruz de aquel momento, estuvieron funcionando hasta la década de los años treinta, cuando la estación fue trasladada a Geneto. Aquí las antenas fueron sustituidas por unos 12 postes de madera de entre 8 y 12 metros de alto.
Las altas estructuras metálicas situadas en el barrio de El Cabo, elementos que por su aparatosidad destacaban en el paisaje urbano de la ciudad en aquel momento, permanecieron en pie, ya sin función, durante varios años más hasta su definitivo desmonte. 

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