Desembarcadero de Los Platillos

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura industrial · Año: 1787

Este pequeño trozo de construcción es lo poco que permanece del antiguo muelle de Santa Cruz de Tenerife. Reconstruido bajo la supervisión del ingeniero militar Andrés Amat de Tortosa en 1787, el muelle se componía de un amplio y sólido espigón perpendicular a la costa, rematado por un martillo en forma de media luna, a cuyo abrigo se instalaron estas escaleras entrelazadas que hoy perduran y que facilitaban el tráfico de pasajeros.
El embarque y desembarque de personas por aquí era un acto que solía resultar peligroso, tal como nos lo demuestra el viajero francés Bory de Saint-Vincent que hacia 1800 dejaba escrito: “El desembarco se hace por el lado interior, por medio de unas gradas en que hay siempre oleaje, incluso con tiempo apacible. He visto pocos desembarcaderos más peligrosos que éste: la ola, partida por la punta del muelle, refluye en el recodo con tanta fuerza, que rompe la lancha. Sólo con mucha precaución se puede embarcar y desembarcar…” Este problema se atenuaría más adelante en el tiempo tras el alargue del espigón.
Por este sencillo desembarcadero, hasta bien entrado el siglo XX, reyes, nobles, viajeros científicos y emigrantes, transitaron traídos o llevados por medio de barcazas que hacían de enlace con los buques fondeados en la bahía.
El nombre de Los Paltillos parecer ser que fue dado debido a que las escalinatas fabricadas en piedra basáltica y dispuestas por parejas de forma opuestas entre sí, con dos series de peldaños de 4 y 6 escalones cada una, vistas desde el mar parecían el armazón de los platillos de una balanza.
A los lados del embarcadero se colocó a comienzos del XIX un pescante fijo de hierro (grúa movida a mano) para el servicio de equipaje. Décadas más tarde, ya a mediados de siglo, se trajo una segunda grúa de procedencia inglesa. Con el dinero resultante del alquiler de ambas se construyó en 1868 el primer tinglado para depósito de mercancías, sustituido en 1913 por La Marquesina de hierro que hoy todavía permance en pie. 
Durante años este fue el centro de reunión de los cambulloneros, de los trabajadores de la carga blanca -llamados así para distinguirlos de los obreros del carbón-, de los guachimanes portuarios (Guarda Muelles), de todas aquellas personas relacionadas con el tráfico portuario y de curiosos en general, que allí acudían a ver quién se iba o llegaba. 
Tanto el embarcadero, como la Marquesina, la Farola del Mar y el trozo de muro de sillería basática (con los impactos del combate contra Nelson) que se encuentra adyacente, fueron trasladados en 2010 a este lugar desde su ubicación original (hoy en el túnel para el tráfico del puerto, debajo del lago de la Plaza de España) debido a las sucesivas ampliaciones de las instalaciones portuarias.

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