Destacamento Presidial

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1841 · Autores: Gregorio Carta

Con este nombre existió desde 1841 una edificación, actualmente desaparecida, ubicada en lo que hoy es la esquina de la vía Ángel Guimerá con la calle de la X y que funcionó como cárcel durante varias décadas. 
En Santa Cruz, hasta la inauguración a mediados del siglo XX de la cárcel de la avenida Benito Pérez Armas, siempre hubo un déficit de instalaciones donde recluir a los delincuentes comunes. El primer lugar del que tenemos constancia habilitado como prisión fue un local situado en la calle de La Marina, conocido luego como Cárcel Vieja, que entró en funcionamiento a mediados del siglo XVIII y que fue abandonado por su mal estado en 1837.
En 1840 el ayuntamiento encargó al maestro de obras Gregorio Carta la redacción de un proyecto para la realización de un presidio a situar por debajo del hospital militar, en el lugar que había ocupado el cuartel de San Miguel. Parece ser que al año siguiente del encargo, la edificación ya se encontraba en condiciones de ser utilizada. El edificio, de similar factura al de Los Lavaderos ideado por el propio Gregorio Carta, era de planta cuadrada de unos 30 metros de lado (112 pies), con un patio central que distribuía cuatro crujías que podían albergar a más de un centenar de reclusos. Se levantaba en una sola planta cubierta de tejas y contaba con una pequeña torre de cuatro tramos que se erigía en medio de la fachada principal. 
Esta instalación estuvo en funcionamiento algo más de veinte años, pues conocemos que en 1868 su estado de conservación era ya lamentable, con nulas condiciones de seguridad y deficientes de salubridad. Esto provocó que los presos allí recluidos fueran trasladados primero al lazareto, luego al fuerte de Paso Alto, y por último, a las antiguas dependencias del exconvento franciscano, lugar que ya había funcionado tiempo antes como cárcel y que lo seguiría haciendo durante buena parte del final del siglo XIX y principios del XX.  
Las instalaciones del antiguo Destacamento Presidial pasaron a partir de 1870 a convertirse en almacenes comerciales y tiempo después en fonda y lugar de parada de caballerías y diligencias. Ya en las primeras décadas del siglo XX se levantó ahí un amplio edificio para viviendas.  

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