El Toscal
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados · Año: S. XVIII
El barrio de El Toscal es uno de los más importantes y populares con los que cuenta Santa Cruz de Tenerife. Su relevancia radica no solo en ser uno de los de mayor superficie de la capital, sino también en haber mantenido, contra viento y marea, su arraigada personalidad de lugar de asentamiento de gente humilde y trabajadora.
El Toscal se localiza en la parte septentrional del conglomerado urbano de Santa Cruz. Sus límites son: por el norte, la calle de San Isidro y el cuartel de Almeyda; por el sur en su parte baja, la calle Juan de Padrón, en la zona media Puerto Escondido, y en la alta la calle Dr. José Naveiras (todo este recorrido coincide con el cauce del Barranquillo de Guaite, hoy bajo tierra); por el oeste, la Rambla en su descenso hacia la avenida de Anaga; y por el este, la fachada urbana que linda con el puerto.
La zona se denominó desde el principio Los Toscales o Las Toscas, al formar parte de una extensa parcela de terreno algo elevado sobre el nivel del mar donde predominaban las tobas calcáreas, más conocidas como toscas. Estas pocas huertas con algunas sementeras y muchos baldíos eran, en el S. XVII, propiedad de la familia Párraga.
El barrio se comenzó a formar a comienzos del siglo XVIII cuando se prolongaron hacia el norte la calles de la Marina, la de San Francisco y la de San Juan Bautista, salvando el entonces llamado Barranquillo de los Frailes. Durante esta centuria casas terreras y algunas haciendas agrícolas fueron ocupando el territorio, marcando el importante ámbito rural que mantuvo la zona durante bastante tiempo. Un plano de alrededor de 1750 nos muestra que la urbanización alcanzaba en ese momento el cauce del barranco de San Antonio que hoy discurre por debajo de la calle que lleva su nombre y del callejón de las Bodegas, en su tramo final.
Fue durante la segunda mitad del siglo XIX cuando al calor del desarrollo portuario, El Toscal se convirtió en uno de los principales barrios periféricos de la ciudad. La numerosa población de condición humilde que llegó buscando mejoras de vida se asentó en míseras viviendas y en casi media docena de ciudadelas, donde las condiciones higiénico sanitarias dejaban mucho que desear. Como alternativa a esta situación, algunos años más tarde, se construyeron nuevos grupos de casas mucho mejor acondicionadas que, aunque con esquemas estructurales muy sencillos, contaban con lo básico para una vida digna. Construcciones de una sola planta, de cierto desarrollo en profundidad, con patio lateral o posterior, predominio de cubiertas de azotea y esquema de fachada a partir de una puerta central y dos ventanas.
A esta mejora se añadió, en 1899, el establecimiento en el barrio del primer grupo escolar que se erigió en toda la ciudad. De forma coetánea también se fueron levantando algunas edificaciones de relevancia tanto de estética eclécticas como, ya en el siglo XX, de tendencia racionalista, que marcaron, desde entonces, el sistema interclasista del barrio.
Tras la Guerra Civil, El Toscal vio urbanizada su parte oeste con la construcción de las edificaciones que bordean la Rambla y la zona de Méndez Núñez. Durante la década de los sesenta y setenta, ya con toda la superficie del barrio construida, lo que se acometió fue un brutal cambio edificativo, sustituyendo gran parte de las viviendas terreras de antaño por construcciones de pisos, elevando la densidad demográfica de la zona de forma espectacular. Las últimas décadas del siglo pasado fueron de abandono y decadencia, con la consiguiente ruina de muchas de la antiguas edificaciones.
En 2007 El Tocal fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico. Se estableció un Plan Especial Integral (PEI), con la consiguiente elaboración de un catálogo de protección. El objetivo era mantener las características ambientales homogéneas, poniendo freno a fuertes ambiciones especulativas.
Durante los últimos años se han ido restaurando y habilitando numerosas viviendas antiguas. Se espera que una nueva actuación consistente en la peatonalización de varias vías y en la desaparición de un gran número de aparcamientos en superficie, mejoren la calidad urbana.
El barrio de El Toscal, tan vinculado a la historia de Santa Cruz, ha manifestado una magnífica resilencia con el paso de los años. Hoy se presenta como un conjunto urbano característico que contra viento y marea ha permanecido firme contra las variadas amenazas a las que se ha enfrentado desde sus orígenes: epidemias, infraviviendas, falta de servicios básicos, especulación urbanística, abandono y otros variados problemas; pero el barrio, a pasar de todo, sigue estando ahí, con sus transformaciones y cambios, pero vivo y coleando.
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