Escultura de José Murphy

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arte · Subcategoría: Escultura · Año: 2003 · Autores: Roberto Barrera

Esta escultura es un homenaje tributado por la ciudad a José Murphy en el marco de la conmemoración, en 2003, del bicentenario de la proclamación de Santa Cruz como Villa Exenta y en la que tanto tuvo que ver esta figura tan relevante en la historia de la ciudad.
José Murphy y Meade (1774-1841) fue hijo del comerciante irlandés Patricio Murphy Kelly y de Juana Meade, natural de Gran Canaria pero también con ascendiente irlandés. El joven José participó activamente en la defensa de Santa Cruz durante el ataque naval de Nelson a Santa Cruz en 1797. En 1802 debió hacerse cargo de los negocios familiares por la muerte de su progenitor, dedicándose a la vez a actividades políticas. En este ámbito de actuación ocupó numerosos cargos: consiliario del Consulado de Canarias, síndico personero del Ayuntamiento de Santa Cruz, vocal de la Junta Suprema Gubernativa de Canarias y miembro de la Diputación Provincial.
Durante el llamado Trienio Liberal (1820-23), su carrera política alcanzó el punto culminante y fue durante este periodo cuando consiguió los mayores logros en su sempiterna lucha por conseguir la capitalidad de la provincia de Canarias para Santa Cruz. En diciembre de 1821 fue elegido diputado a Cortes, cargo desde el que defendió los derechos económicos y comerciales de las Islas, resaltando el hecho diferencial respecto al resto de provincias de España mediante el régimen de franquicias aduaneras.
La Restauración de 1823 le abocó al camino del exilio, en el que pasó por Gibraltar, Inglaterra y México, donde en 1841 murió pobre junto a su segunda esposa María del Carmen Creagh Amat.
La escultura que le rinde homenaje, ubicada  en la plaza de San Francisco frente a los antiguos juzgados, es obra de Roberto Barrera, que siguió para su realización algunos bocetos de otro gran artista tinerfeño, Francisco Borges Salas. Fabricada en bronce, tiene tres metros de altura y se levanta sobre una base de piedra de dos metros. Representa al personaje de cuerpo entero, cubierto con un amplio gabán con esclavina, en una actitud de paso lento y una expresión de tristeza reflexiva, asumiendo su derrota pero reflejando, a la vez, el sentimiento del deber cumplido en su entrega a la tierra donde nació. El escultor eligió el momento en el que, condenado a muerte por garrote vil debido a su oposición al régimen absolutista de Fernando VII, debió marchar al exilio.

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