Gaceta de Arte
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Lugares históricos · Año: 1932
La revista Gaceta de Arte fue un hito de primera magnitud dentro del encorsetado panorama cultural de las Islas Canarias. Fundada en 1932 por Eduardo Westerdahl, en ese momento presidente de la sección de Literatura del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, Gaceta de Arte, a lo largo de los cuatro años de su existencia y sus treinta y ocho números, posibilitó la apertura y el debate a las tendencias más innovadoras y vanguardistas en los campos de la literatura, el arte o la arquitectura del momento.
La revista contó con la colaboración de lo más granado de la intelectualidad insular del momento: Domingo Pérez Minik, Domingo López Torres, Óscar Pestana, Francisco Aguilar, José Arozena y Pedro García Cabrera. Este grupo de inquietos amantes de las artes estableció relación, desde su primer número editado en febrero de 1932, con artistas tanto nacionales como internacionales que estaban desarrollando conceptos de vanguardia y nuevas formas de entender el mundo en diferentes ramos de la cultura.
Gaceta de Arte, con sus prestigiosas colaboraciones, su novedosa tipografía, su espíritu universalista, aportó nueva savia para la difusión del arte europeo en la fascinante década de los años treinta del siglo XX, tan convulsa y conflictiva. Además de revista, fue un proyecto intelectual de un vigor y una riqueza sorprendentes. Desde Santa Cruz, la publicación quiso unirse a lo más avanzado de las corrientes innovadoras del arte abstracto, del racionalismo arquitectónico y del surrealismo, para así, en el contexto histórico de la recién estrenada II República española, poner su grano de arena en modernizar el país, acercarlo a Europa y hacerlo partícipe en el debate de ideas que propugnaba la emancipación del individuo a través de la cultura y del arte.
La revista fue promotora de diversas exposiciones como la de "El mueble moderno" (1932), donde se recrearon ambientes decorados con muebles de acero cromado. Fue también difusora del "Primer Manifiesto racionalista" (1932-1933), defendiendo la estética de la arquitectura funcionalista en la ciudad. En 1934 la nómina de colaboradores se amplió incorporando a nombres de la talla de Joan Miró, Joaquín Torres-García y Wassily Kandinsky, entre otros. La conexión con el pintor tinerfeño Óscar Domínguez fue siempre muy fluida, elaborando éste algunas cubiertas y viñetas para la publicación. Tras la incorporación de Domínguez al grupo surrealista francés, se hizo posible la organización de la exposición internacional de Arte Surrealista en Tenerife, inaugurada el 11 de mayo de 1935 en las salas del Ateneo de Santa Cruz, con la participación de André Breton, Jacqueline Lamba y Benjamin Péret, los grandes gurús del surrealismo internacional del momento.
El estallido de la Guerra Civil española en julio de 1936 detuvo en seco la publicación.
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