Hidroaviones en Santa Cruz

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Memoria · Subcategoría: Espacios de la memoria · Año: 1924-1941

En 1919, como las Islas Canarias representaban un punto estratégico para el servicio aéreo con Guinea y Sudamérica, el programa aeronáutico español firmó convenios con Francia y Alemania para que en los aeropuertos marítimos canarios pudiesen amerizar los hidroaviones. Por ello, el Cabildo tinerfeño ofreció al Ministerio de Marina Español los terrenos necesarios para que hicieran un campo de aviación entre el Bufadero y la cantera de La Jurada, utilizando la dársena de Anaga como pista de despegue y amerizaje.
La primera iniciativa seria para el establecimiento de comunicaciones aéreas con las Islas Canarias se remonta a 1923, año en el que los representantes de la compañía francesa Lignes Aérienes Latécoère mantuvieron contactos con los cabildos de Gran Canaria y Tenerife. Se pretendía entonces el desarrollo de una conexión desde el puesto español Cabo Juby, en el Sáhara, escala contemplada en su más larga conexión con Dakar, en Senegal.
A pesar de que a comienzos del año siguiente se había completado con éxito por parte de la aviación militar española el raid Larache-Canarias, la empresa francesa envió a las Islas un aeroplano Schreck FBA 17, hidroavión transformado en anfibio por medio de un tren de aterrizaje retráctil, que servía tanto para maniobrar en tierra como en el agua. El avión realizó vuelos de prueba en Fuerteventura y Gran Canaria y un vuelo de ensayo entre Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife.
El 11 de julio de 1924 llegó a Santa Cruz, procedente de la playa de Las Canteras, un hidroavión al mando del piloto Louis Delrieu; llevaba como pasajero al militar español Francisco Cervera. Ante la posibilidad de chocar con alguna de las embarcaciones que había en el puerto, el piloto decidió intentar el amaraje en el exterior, pero al aproximarse al agua una ola golpeó el aparato y éste, tras dar un bote, inclinó el morro hacia abajo, cayendo sus tripulantes al agua, de donde fueron rescatados, sin que hubiera que lamentar desgracias personales.
Otro hidroavión se vio por estos lares poco tiempo después. El 29 de septiembre de ese 1924 despegó del muelle Sur un monomotor Junkers que realizó una demostración aérea sobre la ciudad. 
La tercera demostración aérea tendría lugar durante la escala que el 1 de octubre de 1927 realizó el trasatlántico Stutgart, con turistas alemanes. El buque llevaba a bordo un hidro Junkers que, una vez depositado sobre las aguas de la bahía, arrancó motores y realizó varios despegues y amerizajes, a la vez que sobrevolaba el casco urbano. 
Durante los primeros días de julio de 1930 llegó al puerto el hidro Dornier Wal, de la compañía Luft Hansa. Era el primer vuelo de ensayo para establecer la línea Alemania-Canarias. Durante su estancia realizó varios vuelos de interés científico a la zona del Teide.
El 7 de marzo de 1931 tuvo que amerizar en el puerto de Santa Cruz, por razones técnicas, un hidroavión Caes 55, de la Marina de Guerra francesa, que hacía un viaje de interés militar y geopolítico de Berre a Dakar con dos pilotos, un radiotelegrafista y un mecánico.
El 29 de enero de 1941, el hidroavión Savoia amerizó con una comisión de técnicos del Ministerio del Aire que venían a realizar los estudios del aeropuerto de Los Rodeos.
Por último, el 3 de marzo de 1941, el trasatlántico español Cabo de Buena Esperanza desembarcó en el puerto de Santa Cruz al hidroavión británico Fairey Swordfish y a su tripulación, debido a que tuvieron que realizar un amaraje forzoso en aguas del Atlántico, ante la falta de combustible.

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