Iglesia de San Francisco

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura religiosa · Año: 1709-1777

Desde la fundación de la ciudad los franciscanos intentaron instalar su orden en Santa Cruz, pero no fue hasta 1677 cuando lo lograron. Una Real Cédula les autorizaba a hacerlo en la pequeña ermita de Nuestra Señora de la Soledad, fundada seis años antes por Tomás de Castro Ayala y localizada en un altozano junto al barranquillo de Guaite (luego llamado de los Frailes y hoy abovedado bajo la calle Ruiz de Padrón), en un lugar entonces deshabitado. La fundación del complejo religioso franciscano contribuyó a la urbanización de esta parte de la población hacia lo que luego sería el barrio del Toscal.
La edificación fue levantándose poco a poco y con gran dificultad. La capilla mayor no quedó terminada hasta 1721. La iglesia fue agrandada de una a tres naves, tal como hoy la vemos. En 1760 se planea la construcción de la segunda nave, ganando terreno hacia la calle que hoy es Villalba Hervás, tardándose tres años en terminarla. En 1776 se empieza la tercera, aneja al que fue convento de San Pedro Alcántara, finalizándose al año siguiente. La portada actual data de la misma fecha (1777), ya que se aprovecharon los trabajos de ampliación para elaborarla, alzando la altura de  la nave principal para darle más claridad al interior. Destaca en esta portada las dos columnas salomónicas labradas en una sola pieza en basalto del país y la hornacina con imagen mariana sobre el que figura el escudo de mármol de los Castro de Ayala.
En cuanto al convento, resultaba ser un edificio bastante espacioso contiguo a la iglesia. Presentaba una extensa fachada dando a la plaza de San Francisco, la cual se mantuvo hasta las primeras décadas del XX, cuando fue demolido para dar paso al actual edificio. Solo se conservó su espléndida torre, comenzada a construir en 1769 y finalizada en 1777, de la que hay que lamentar que con el paso del tiempo se haya perdido la original balconada corrida que se desarrollaba a la altura del campanario.
En el interior de la iglesia encontramos un magnífico retablo mayor de un solo cuerpo, que se terminó y doró hacia 1739. Preside el conjunto la imagen de Nuestra Señora de la Concepción, obra del escultor orotavense Nicolás Perdigón Oramas. También cuenta con la imagen de Nuestro Señor de las Tribulaciones, de origen discutido (americano o andaluz) y de gran devoción en Santa Cruz. Son dignos de mención los frescos pictóricos que cubren todo el espacio del presbiterio.

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