Igueste de San Andrés

Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Plazas, calles y mercados

Igueste de San Andrés se localiza en la zona baja del fértil barranco de su mismo nombre situado a unos 16 kilómetros al norte del casco urbano de Santa Cruz, en la vertiente sur del macizo de Anaga. Su ubicación, cerrada por elevadas laderas y grandes acantilados, mantuvo al núcleo poblacional casi totalmente aislado hasta bien entrado el siglo XX, cuando se abrió la carretera; hasta entonces su comunicación con el exterior se había realizado casi de manera exclusiva por vía marítima.
La zona ya estaba habitada desde época prehispánica, tal como lo demuestra que en 1518 las cuevas de Las Betas seguían ocupadas por población guanche. Tras la finalización de la Conquista, el valle fue concedido mediante data a Rodrigo el Cojo, aborigen grancanario que había colaborado con los europeos en la toma de Tenerife, quien recibió en 1499 “una fanega de tierra de regadío en el valle de Gueste, que es en Naga…”, lugar donde, según las crónicas del momento, abundaban las higueras. 
La gran riqueza forestal de los altos del valle fue explotada desde el primer instante. A mediados del siglo XVI numerosos barcos salieron cargados con madera extraída de aquí destinada a los ingenios azucareros tanto de Tenerife como de Gran Canaria, práctica se mantuvo durante mucho tiempo.
A mitad del siglo XVIII el caserío de Igueste de San Andrés contaba ya con veinticinco vecinos (cerca de una centena de habitantes) que sobrevivían gracias principalmente a la pesca, al cultivo de la vid, del trigo y al de variadas especies de legumbres. En 1852, un siglo más tarde, la población alcanzó los 260 habitantes (52 vecinos), y llegó a contar por esas fechas con el primer alcalde pedáneo. 
Las escarpadas montañas que cierran el valle sirvieron desde muy temprano como lugar de instalación de atalayas de observación desde las que se alertaron a Santa Cruz de la proximidad de las flotas próximas a su puerto. Este servicio se mantuvo hasta la década de los setenta del siglo XIX. En 1887 se comenzó a construir muy cerca de donde habían estado las antiguas atalayas una importante estación semafórica marítima, con su muelle y su camino de rodadura. El principal cometido de esta nueva instalación, que estuvo en funcionamiento entre 1891 y 1971, era la puesta en comunicación de las flotas mercantes en aproximación con el puerto de Santa Cruz.
En 1889, Igueste sufrió una devastadora epidemia de fiebre palúdica, probablemente tifoidea. A consecuencia de ello se construyó el primer cementerio en condiciones, finalizado en 1894 y ubicado en la ladera del risco que cierra el valle por el norte, a las  afueras del caserío. La iglesia, dedicada a San Pedro Apóstol, comenzó a construirse en 1890, quedando definitivamente consagrada el 29 de junio de 1909. Al principio dependiente de la parroquia de San Andrés, en 1943 fue ascendida al rango de parroquia.
En 1901 el arquitecto municipal Antonio Pintor proyectó el puente que unió de forma permanente las dos laderas habitadas. Veinte años más tarde, en 1921, llegó, por fin, al pueblo el camino de rodadura que venía desde San Andrés, antecedente de la actual carretera TF-21. 
Hoy en día, Igueste de San Andrés se configura como un lugar característico dentro del parque rural de Anaga. Su especial microclima provoca la existencia de una gran diversidad de árboles frutales tropicales, lo que le da un aspecto de vergel en medio de las escarpadas laderas que lo rodean. El caserío mantiene una estrecha relación con la práctica del excursionismo, al ser destino de muchas rutas de senderos que discurren por los alrededores. Como muestra de ello, en la plaza del pueblo se encuentra una placa conmemorativa instalada por la Federación Tinerfeña de Montañismo.
 

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