James Cook en Santa Cruz
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Literatura · Subcategoría: Fragmentos literarios · Año: 1776 · Autores: James Cook
James Cook (Marton, Inglaterra, 1728-Hawái, 1779) fue uno de los mayores navegantes, exploradores y cartógrafos de todos los tiempos. Capitán de la Marina Real británica, llegó a realizar tres magníficos viajes al Pacífico. En sus periplos, Cook estableció el primer contacto registrado de los europeos con la costa oriental de Australia, realizó la primera circunnavegación de Nueva Zelanda (1770), fue uno de los primeros en cruzar el círculo polar antártico (1773), siendo además, el primer europeo en visitar las islas Hawái (1778), a las que llamó “islas Sandwich”, por el cuarto conde de Sandwich, John Montagu, en ese momento a cargo de la Royal Navy.
Para su tercer y último periplo, que se inició en Plymouth el 12 de julio de 1776, Cook contó con su barco el HMS Resolution y con otro navío, el HMS Discovery, al mando de Charles Clerke. El objetivo principal de las dos embarcaciones era descubrir un paso navegable entre el Atlántico y el Pacífico por el extremo norte de América.
El primero de agosto de 1776 los dos navíos con ciento noventa y dos hombres a bordo, entre marineros y científicos, fondearon en el puerto de Santa Cruz de Tenerife con el objetivo de abastecerse de variados productos frescos. Posiblemente James Cook ya había visitado Canarias en sus viajes anteriores, aunque fue en esta última expedición cuando dejó constancia por escrito de sus impresiones sobre lo que vio en el Santa Cruz de aquel entonces:
“… a las ocho horas fondeamos en el lado sudeste de la rada de Santa Cruz, a veintitrés brasas sobre un fondo de arena cenagoso. Punta de Nago, la punta este de la rada, nos queda al norte 64 grados este. Al oeste-sur-oeste, teníamos la iglesia de San Francisco, que hacía destacable la altura de su campanario…”
Más adelante, tras expresar con admiración la enorme amabilidad con la que había sido recibido por las autoridades locales, el marino inglés comenta la impresión que le produjo la ciudad:
“La ciudad de Santa Cruz, que tiene poca extensión, está bastante bien construida; las iglesias no tienen nada de magnífico en el exterior, pero el interior es decoroso y un poco adornado. No son tan bonitas como algunas de Madeira. Esta diferencia proviene del carácter de sus habitantes, antes que de su pobreza. Los españoles de Santa Cruz viven y visten mejor que los portugueses de Madeira, quienes parecen dispuestos a despojarse de todo con tal de adornar sus iglesias.”
Por último, tras resaltar ciertas costumbres y paisajes, Cook se despedía de Santa Cruz, tras cuatro días de estancia, con las siguientes palabras:
“Después de haber llenado nuestros toneles y de haber embarcado todas las cosas que nos eran necesarias, el 4 de agosto zarpamos de Tenerife y continuamos nuestra ruta con un buen viento del noreste.”
La expedición partió en un largo viaje hacia Ciudad del Cabo, Nueva Zelanda, Tonga, Tahití, islas hawaianas (descubiertas por él), costa oeste de América del Norte, estrecho de Bering (buscando sin éxito un paso), y regreso a Hawái para pasar el invierno. Ahí, en esas islas que él mismo había puesto en el mapa, moriría James Cook a manos de los aborígenes en febrero de 1779. Habían pasado dos años y medio desde que zarpara del puerto de Santa Cruz con rumbo Sur.
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