La Cárcel Vieja
Santa Cruz de Tenerife · Categoría: Arquitectura · Subcategoría: Arquitectura militar · Año: 1764?
Se supone que los primeros establecimientos en Santa Cruz donde se retenía a los presos por motivos de orden público fueron los castillos militares. Así que intuimos que tanto Paso Alto como San Cristóbal albergaron estancias destinadas a ser centros de retención.
La primera noticia cierta sobre el establecimiento de una cárcel en Santa Cruz la encontramos a mediados del siglo XVIII. La que luego se conocería como Cárcel Vieja estuvo ubicada en una edificación situada en la calle de La Marina, cerca de su esquina con el callejón de Las Bodegas, en una casa que había sido propiedad de las monjas catalinas de La Laguna. El establecimiento contaba con dos pequeñas salas, una mazmorra y una reducida habitación para el alcaide.
Parece ser que las condiciones del lugar no eran las adecuadas; los presos eran mantenidos a duras penas por el socorro del Hospicio de San Carlos, y en 1817 un informe comunicaba: “… pues por su humedad, lobreguez y hendiondez cualquier delincuente que en ella fuese custodiado, bien en breve perdería la salud, y se vería reducido al estado mas lastimoso, siendo la causa de esto la filtración de agua de los terrenos circunvecinos…” Más adelante proseguía: “… nunca estaría capáz para la custodia de los reos, por que como todas las paredes del edificio adolecen de una decadencia extremada, esta circunstancia proporciona la mas fácil escarcelacion, y por esto no puede ser segura la permanencia de ningun reo de gravedad en dicha Real cárcel; como tampoco por su ninguna comodidad ser arrestado en ella persona de alguna estimación, y así vemos que solo se ocupa con mugeres mundanas, reos de poca consideración, y estos permanecen solo el tiempo que su voluntad, por que cuando se les ha antojado se han huido sin poderlo evitar el juez”.
La situación como vemos no era nada satisfactoria. A trancas y barrancas, la antigua cárcel estuvo funcionando hasta 1837, cuando su mal estado hizo que las dependencias carcelarias fueran trasladadas primero al exconvento franciscano, luego a una casa particular situada en la esquina de la calle San Francisco con el callejón Bouza, y más tarde al también recién desamortizado convento dominico, donde se ocuparon, de manera provisional, las habitaciones bajas del ala norte como prisión.
La antigua casa de la calle de La Marina que albergó la Cárcel Vieja fue comprada en 1840 por los comerciantes Lebrun y Davidson, quienes la arreglaron y convirtieron en bodega y almacén para sus mercancías destinadas al tráfico portuario.
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